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La Insatisfacción y el Régimen: Malos Presagios

*La Fragilidad del Estado de Derecho en Este México

*Ni Siquiera las Autoridades Acatan Nuestras Leyes

*Los Afanes Desestabilizadores de Grupos de Presión

*Actos de Contención Frente a la Avidez de Resultados

POR ALEJANDRO ZAPATA PEROGORDO

Para nadie es un secreto la actual insatisfacción social que permea en el país, en algunas ocasiones, cada vez más frecuentes, arriba al encono, la rabia y la violencia, sin embargo, al parecer no es privativa de México, aunque debemos reconocer que nuestras particularidades son únicas, en consecuencia las causas en otras partes del planeta podrán tener rasgos similares, pero con notables diferencias.

He de mencionar lo anterior en virtud de lo que ocurre en otras latitudes: sociedades fragmentadas y confrontadas, que ponen en riesgo la estabilidad de sus gobiernos, por consiguiente se pone en entredicho la eficacia de los regímenes políticos, obligando a ejercicios de autocrítica y dadas las condiciones prevalecientes en cada región, han aflorado movimientos donde el rencor es la principal causa de motivación que nutre las acciones en uno u otro sentido.

Aquí en México, el fondo del problema estriba en principio en la fragilidad del Estado de Derecho, no porque estemos carentes de un marco jurídico, pues éste existe y poco a poco se ha ido modernizando mediante una evolución paulatina y gradualista, no obstante, su aplicación es deficiente y selectiva, las leyes no se acatan ni siquiera por las autoridades y lo concerniente a la justicia social, los resultados hablan por sí solos, la marginación y la pobreza continúan en constante crecimiento, las clases medias agobiadas y pareciera en fase terminal, con brechas marcando las amplias y contrastantes desigualdades, persistiendo los privilegios solo para una elite favorecida y el resto paga los platos rotos.

La acumulación de un sinnúmero de injusticias y el aprovechamiento de grupos de presión con afanes desestabilizadores, ha provocado reacciones y cuestionamientos: ¿se trata de la necesidad de realizar ajustes al sistema político o bien a la falta de una correcta aplicación del orden jurídico?, quizás la respuesta se encuentra en ambas cosas, pues tal como se observa en la actualidad, el sistema sigue con deficiencias, que sobresalen cuando las autoridades actúan de manera displicente.

Una realidad es cierta, en los hechos las autoridades están rebasadas, simplemente realizan actos de contención frente a una sociedad ávida de resultados; el gobierno federal está  capturado en una administración con gabinete Montessori, atrapado por sus múltiples errores, desprestigiado y en decadencia; mientras que los ciudadanos son rehenes de dos fuegos: la incapacidad oficial para propiciar una mejor calidad de vida y a merced de la ola delincuencial que opera a sus anchas a lo largo y ancho del territorio nacional.

El panorama no es optimista, los presagios de ninguna manera se observan alentadores, la sociedad inconforme y llena de resabios se encuentra en proceso de transitar del diálogo a las acciones, con lo que ello representa, no se vislumbran válvulas de escape para dar salida y satisfacción a las demandas sociales, siendo una imperante necesidad establecer mecanismos de permanente vinculación en la relación gobierno-sociedad, que se entienda que los tiempos, las formas, las circunstancias, condiciones y características actuales, han cambiado y, en los hechos el régimen sigue siendo el mismo, de continuar así, los resultados son predecibles: el fracaso.

 

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