Banner




Ud. está aquí
Banner
Banner

Artículo Invitado

Correo electrónico Imprimir PDF
violencia

Irrefrenables los Asesinatos de Alcaldes en México

*Ya Suman 52 los Muertos Violentamente en Once Años

*Además Están los Crímenes de ex Presidentes Municipales

*Son 70 y También han Acabado con la Vida de Aspirantes

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES

Con el asesinato del alcalde del poblado de Pungarabato, Ambrosio Soto, quien había pedido ayuda tras recibir amenazas por parte del crimen organizado desde el mes pasado, la violencia en el país repunta de forma alarmante en  crímenes contra la clase política en los tres órdenes de gobierno. Así lo demuestran las estadísticas ofrecidas por diversas organizaciones de la sociedad en materia de seguridad pública en el país.

Para muestra de los dichos antes referidos las cifras muestran los siguientes resultados:

De enero de 2005 a enero de 2016, la violencia local en México ha cobrado la vida de 52 alcaldes en funciones o electos, 44 familiares directos de presidentes municipales en ejercicio, 70 ex munícipes, 5 alcaldes suplentes y 5 candidatos a serlo.

Estos crímenes adquirieron mayor furia a partir de 2008, pero alcanzaron su máximo en 2013, al llegar a 31 asesinatos, según una investigación realizada por periódico El Universal basada en datos hemerográficos extraídos de fuentes oficiales.

De las 13 entidades que tuvieron elecciones en 2016, seis se encuentran entre las que tienen mayor número de víctimas de este tipo: Oaxaca con 23, Chihuahua con 19, Veracruz, 17; Durango, 10 y Sinaloa 6.

La violencia en contra de los funcionarios públicos en el orden local y estatal es una tendencia claramente en aumento y descontrolada. Hechos lamentables como los acontecidos con los dos alcaldes de los estados de Chiapas y Guerrero así lo demuestran. ¿Hasta dónde llegaran los niveles de impunidad para que las medidas de seguridad y protección destinadas en favor de la preservación de la integridad de estos funcionarios puedan ser efectivas? ¿Cómo vamos a garantizar la seguridad de los habitantes de dichas regiones con altos niveles de inseguridad si no somos capaces de proteger a los funcionarios del sistema político local? ¿Existe un verdadero estado de derecho en estas regiones?

El crimen de Ambrosio Soto sucedió después de una emboscada en un tramo carretero cercano a la región de Pungarabato, entre la noche del sábado y el domingo 24 de julio del presente año, así lo dijo vía telefónica a la agencia AFP un funcionario de la alcaldía que pidió no ser identificado, por no estar autorizado a declarar. Se percibe pues un ambiente de miedo e impunidad ante dicho crimen. Y la ausencia de justicia en una región necesitada de orden y aplicación de la ley en un estado de caos según parece.

Ante este contexto, el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, dijo que su administración sí había atendido las solicitudes de seguridad del alcalde, aunque este decidió viajar por una zona y a una hora peligrosa. El sábado pasado después de trasladarse a Huetamo, Michoacán, para acudir a un negocio particular, pidiendo que la policía estatal asignada a su resguardo se quedara con su familia.

El presidente municipal, agregó Astudillo, pidió que lo acompañaran solamente dos policías federales, quienes resultaron lesionados tras el ataque. En los mismos hechos murió uno de los agresores según agrego el gobernador.

En contraparte, el alcalde dijo en una entrevista (meses antes) con el periódico Milenio que después de acusar amenazas y presiones del crimen organizado, habían sido desplegados elementos federales, de la Gendarmería, para reforzar la seguridad.

Como antecedente de estas declaraciones cabe señalar que a principios del mes de julio, se reportó el asesinato de un primo de Soto, cuyo cadáver fue encontrado en un basurero y con huellas de tortura.

Tras ese asesinato, el alcalde manifestó mediante la red social twitter: “Mataron a mi primo, estoy amenazado por la delincuencia organizada”.

Con este crimen dos alcaldes fueron asesinados en menos de 24 horas en el país. El primero de estos asesinatos sucedió luego de que la mañana del sábado 23 del presente mes, el alcalde del poblado de San Juan Chamula, en Chiapas (sur), y cuatro hombres más, dos de ellos funcionarios, fueran baleados durante una protesta en un crimen que se presume habría sido motivado por rivalidades políticas.

En los últimos años, varios alcaldes han sido asesinados en México. La mayoría de los crímenes estuvieron relacionados con pugnas del narcotráfico, según autoridades. Lo lamentable de estos hechos por supuesto no es que hayan sucedido en el país, pues en cualquier parte del mundo suelen suceder crímenes en contra de la clase política en sus tres órdenes de gobierno. Lo lamentable de estos hechos es la impunidad y redes de corrupción que están detrás de estos desdeñables hechos.

Escribir un comentario