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A la más Tradicional Usanza

*El Presidente Peña da un Manotazo en la Mesa

*Con la Designación de Enrique Ochoa Reza

*Ejercerá las Facultades que le Corresponden

POR ALEJANDRO ZAPATA PEROGORDO

Después de la irrevocable renuncia de Manlio Fabio Beltrones a la dirigencia nacional del PRI, ese instituto político se vio en la necesidad de suplir la vacante a la brevedad posible, tarea que llevó a cabo bajo los cánones que lo caracterizan y lo hacen indiscutiblemente único, diferentes y distinguible de cualquier otro partido político, incluyendo los del mundo entero.

Lo tradicional consiste en tener un mando vertical, así, cuando el Presidente de la República es emanado de ese partido, se convierte en el jefe máximo, sus decisiones son la última palabra, sin posibilidad alguna de ser contradichas, la disciplina es férrea en ese ámbito, so pena de ser considerado traidor. Así que la última palabra en relación a quien sería el jefe del Partido le correspondió al titular del Ejecutivo Federal.

El mensaje no se hizo esperar, la línea recayó a favor de Enrique Ochoa Reza, un funcionario que formaba parte del gabinete ampliado al tener el cargo de Director de la Comisión Federal de Electricidad, sin mayor curriculum partidista ni posiciones de trayectoria política que lo ubicarán como prospecto natural para el cargo. En realidad todo mundo entendimos que la designación proveniente de la voluntad presidencial y se ubica en la lógica de la lealtad. Enrique Peña envía una señal de control total y absoluto en el Partido.

Su decisión es en base a la confianza por encima de cualquier otro criterio, por tal razón pone en esa posición a una persona dispuesta a acatar las instrucciones, máxime que le toca cubrir al frente del PRI los próximos tres años, dígase las elecciones en el Estado de México y la renovación de la Presidencia de la República, que no son cosas menores.

Por lo visto el Presidente Peña da un manotazo en la mesa y claramente establece que no se va a dejar presionar por nadie, que de acuerdo a la tradición de su Partido va a ejercer a plenitud las facultades acostumbradas que le corresponden al primer priista de la nación, comenzando por la designación de candidatos.

Los tiempos cambiaron, se avecinan los electorales, de hecho las campañas han iniciado y si bien, el Revolucionario Institucional tuvo un fuerte descalabro este año, sigue contando con fuerte estructura, su debilidad estriba en la corrupción y los malos resultados de la administración, por lo tanto, van a aprovechar el relevo en la dirigencia para vender una cara nueva y la intención de combatir los excesos de sus gobernantes, les urge cambiar la deteriorada imagen, el tiempo se agota, sin embargo, la percepción que tiene la gente se encuentra tan arraigada, que prácticamente todos decimos: “árbol que crece torcido....”

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