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Los Dados de Dios

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Urge Intervención de la Semarnat Para Salvar a Balandra

*Es el Rostro del México Marino de la Frontera Norte

*Área de Protección de Flora y Fauna que Merece Atención

*Tiene el 15% de Bosques de Mangle en la Península de B.C.

POR NIDIA MARIN

Puerta de ingreso a las Áreas Naturales Protegidas Mexicanas marinas desde el norte de la República, rostro del cuidado de la naturaleza, sala de parto y cunero de las mantarrayas y otras especies marinas, la bahía Balandra (y sus manglares que, dicen los estudiosos, representan el 15% de los bosques de mangle en el sureste de la península de la Baja California) es una de las bellezas naturales que requieren protección desde la propia Secretaría del Medio Ambiente.

Para defender el Área de Protección de Flora y Fauna, no sería necesaria una gran inversión, pero sí cuidados especiales porque sus playas están sumamente sucias. En las mismas se puede encontrar desde vidrios, calcetines viejos, tapones de diversas bebidas, mientras que los alrededores de las partes rocosas, son utilizados por algunos turistas como baños públicos.

Hace varios años el característico hongo de Balandra fue derribado por algún ebrio. Las autoridades de entonces lo restauraron y hoy sigue siendo símbolo de la zona, sitio utilizado por los publicistas para promover La Paz, Baja California Sur y sus alrededores.

Sin embargo, Balandra requiere ser atendida por la propia federación porque, al parecer, no se ha logrado crear la cultura de de la conservación en la cual se debe involucrar a toda la sociedad, que de acuerdo a la propia dependencia se requiere para alcanzar la sustentabilidad.

Explica la dependencia federal: “La cultura conservacionista busca alcanzar una adecuada valoración de los ecosistemas y su biodiversidad. La capacitación y la educación formal y no formal representan la oportunidad de dimensionar el valor de los ecosistemas y su biodiversidad. Un programa participativo de educación e interpretación ambiental es indispensable para resaltar el valor del Área de Protección de Flora y Fauna Balandra”.

Precisa también: “La participación del Consejo Asesor para el ANP es de suma importancia debido a que es un órgano de consulta, apoyo y concertación; integrado por representantes de los sectores público, social, académico, privado y organizaciones de la sociedad civil, cuyo objeto es emitir opiniones, recomendaciones, dar asesoría y apoyo a la Dirección, para el adecuado manejo de esta APFF y la conservación de sus recursos naturales, ecosistemas y biodiversidad”.

También señalan: “La población de La Paz y de los 2 campos pesqueros  ubicados dentro del polígono del ANP, participan en la conservación del sitio en actividades como cursos de capacitación, acciones de educación ambiental, platicas informativas, talleres, eventos o celebraciones en torno a fechas importantes para el área protegida, limpiezas de playas, manglares y restauración de ecosistemas en general”.

Además…

“No se omite comentar que la participación de las autoridades en términos ambientales es muy importante con la finalidad impulsar la conservación del área natural protegida a través de la prevención y reducción de ilícitos ambientales, en este sentido participan la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y otras instancias como la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Procuraduría General de la República, la Policía Judicial Estatal y la Policía Municipal”.

Con la pena, pero hay que señalar que aquellas zonas están sumamente abandonadas y se requiere de personal que las cuide y proteja porque no obstante estar prohibido el ingreso de yates y motos acuáticas (Jet Skis) muchos jóvenes violentan las normas porque simplemente no hay vigilancia alguna.

La historia de la conversión de Balandra en Área Protegida es singular. Fue la consecuencia de un problema entre el hijo de un Presidente de la República y un empresario para evitar la construcción de un complejo hotelero en aquella zona. El resultado fue la preservación y… ¡bienvenida! Sólo que requiere cuidados para no destruir al denominado alacrán marino, es decir las mantarrayas. Cuidar el fondo y la superficie de esa bahía es una obligación de todos, pero ante la falta de cultura de los paseantes más vale que haya una vigilancia efectiva.

Esta bahía se encuentra a unos cuantos kilómetros de La Paz, ciudad que sigue haciendo honor a su nombre, no obstante que de vez en cuando se presentan hechos de sangre derivados de la lucha que desarrollan por esa “plaza” los grupos del crimen organizado que en nuestro país son como la humedad: nadie los quiere pero en todas partes aparecen.

Hay que decir que en la capital de Baja California Sur cumplen con su deber tanto el Ejército Mexicano, la Marina Armada de México y la Policía Federal y por ello son esporádicos (aunque los hay) los enfrentamientos sobre todo en las colonias populares.

Más en lo general esta ciudad continúa tan tranquila como lo ha sido desde hace treinta años.

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