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Del ABC Político

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*Nulo Reconocimiento a los Presidentes Impulsores del Turismo

*Son Luís Echeverría Álvarez y Miguel de Lamadrid Hurtado

*Cancún, Ixtapa Zihuatanejo, la Riviera Nayarita y Huatulco

POR GERARDO LAVALLE

A.- Perder la memoria, es común entre la llamada clase política.

Los poderosos hombres del dinero, también procuran borrar sus relaciones con el pasado aunque sea lejano.

Le escribo de esto, porque hace unos días tuve oportunidad de platicar con personas que hablan del pasado pero no lo conocen.

Una charla que surgió al filo de los comentarios emanados de los aumentos a las gasolinas y a la energía eléctrica.

Informados, brotaron las críticas. El petróleo ya no es nuestro fuerte. Las exportaciones se están reduciendo. Las amenazas de romper el Tratado Trilateral de Libre Comercio, la lentitud con la que avanza la Asociación del Pacífico…

Un sin fin de quejas. De oscuros presagios. Hasta que…

Hasta que alguien habló de la única opción real para atraer divisas: el turismo.

Todo mundo comenzó a mostrar sus “conocimientos” en la materia.

Lo cierto es que saben lo que existe hoy. No cómo se hizo.

A mi mente vinieron los recuerdos de los años setenta. Sí, en el gobierno de Luis Echeverría Álvarez.

Porque nadie se acuerda del iniciador de Cancún.

Fue el gambusino que descubrió la mina de oro que es hoy el Caribe mexicano. El hacedor de lo que le da sustentabilidad al turismo.

Su antecesor, Gustavo Díaz Ordaz, le había dejado en el Banco de México la piedra que le señalaría el camino.

A diferencia de otros, Echeverría valoró lo había en la carpeta. Estaban dos nombres: Cancún e Ixtapa-Zihuatanejo.

Optó por ambos y por la Riviera Nayarita.

Como periodista conocí el nacimiento de Cancún. Primer hotel: el Bojórquez. Segundo: Playa Blanca.

Ambos ubicados antes del brazo de mar que alimentaba la laguna Nichupté. En el gobierno de Echeverría se construyó el puente que dio vida a la península y a partir de ahí el gran desarrollo.

¿Alguien le concede algún merito a Echeverría por las divisas que hoy capta Cancún y los demás centros turísticos?

¡No! Todo mundo lo recuerda como “el represor del ‘68” o el patrocinador del “halconazo” en 1971.

Estereotipos de la política. Ahora, cuando los ingresos petroleros cayeron y el turismo es solamente superado por las exportaciones de automotores y por las remesas de connacionales radicados en Estados Unidos, se tiene que volver la mirada y tratar de encontrar quién o quienes tuvieron la visión de futuro y no solamente del momento mediático.

Luis Echeverría, a sus 94 años, fue recluido en su casa como parte de la prisión domiciliaria que le fue dictada por su “participación en los hechos de Tlatelolco”. Ahí ha estado los últimos 10 años de su vida.
Quienes lo recuerdan lo hacen para vilipendiarlo. Afirman que fue quien ordenó al Ejército disparar contra los estudiantes. Algo inaudito. Nadie, por lo menos hasta antes de este gobierno, tenia facultades oficiales para ordenar al Ejército que no fuera el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas. Echeverría era secretario de Gobernación. No podía instruir al general secretario.

Más allá de la verdad jurídica, que no política, es tiempo de reconocer que Echeverría tuvo la visión y dejó de lado la mezquindad, para hacer realidad un proyecto que hoy le genera miles de millones de dólares al erario mexicano.

B.- Hubo otro presidente al que no se le reconoce el esfuerzo por apoyar al turismo nacional y a un estado que, de suyo, era y es pobre por conflictos éticos, de usos y costumbres y por el vandalismo auspiciado por diversos gobernadores: Oaxaca.

Miguel de la Madrid Hurtado, en un mandato de contrastes, sin recursos, con el petróleo brotando por doquier pero sin dinero para extraerlo; con la inflación galopante que alcanzo 130 por ciento anual, con sus programas de choque para frenarla, con todo un mundo de problemas, se fijó en Huatulco.

Y comenzaron los trabajos para hacer accesible a los visitantes el arribo. Nada fácil abrir las nueve bahías. Hay dos o tres con edificaciones y hoteles de primera, de gran turismo.

Nada para compararse con Cancún. Supongo que no fue la intención. Lo cierto es que se abrió otro espacio al que llegan miles de turistas, sobre todo extranjeros, que desean conocer las zonas arqueológicas y disfrutar las cálidas aguas del pacifico.

¿Quién se acuerda de Miguel de la Madrid como un impulsor del turismo en México?

¡Nadie!

Todo mundo habla de él como el grisáceo presidente… como el hombre que no supo contener la inflación… como el que no quiso apoyar el crecimiento del sector petrolero.

Hay razón en algunos señalamientos. Sin embargo, se es injusto al ignorar lo que con visión, al igual que Díaz Ordaz y Echeverría, hizo por el turismo nacional.

Hoy es el filón de oro. El único que parece quedarle al país. Y dos puntos fundamentales: Cancún y Huatulco, encontraron el apoyo de dos hombres a los que se les vapulea constantemente y se les niegan sus virtudes de mirar más allá del sexenio.

Ambos merecen reconocimientos en estos tiempos en los que necesitamos alguna figura presidencial que no sea borrada de la historia, como ya virtualmente ocurrió con Lázaro Cárdenas.

C.- Ahora que la economía globalizada obliga a cuidar lo que se tiene y genera divisas, no estaría por demás que hubiera atención, mayor si es necesaria, para las zonas turísticas.
Están los Cabos. Ahí surge el arco pétreo. La pesca del pez espada. No lejos está la Riviera Nayarita. Contamos con San Carlos en Sonora y con Mazatlán en Sinaloa.

Si el turismo es la gran fuente de divisas y como dice el secretario Enrique de la Madrid Cordero, es la nueva joya de las divisas ¿por qué recortarle recursos?

Mirar hacia adelante como lo hicieron Luis Echeverría y Miguel de la Madrid podría lograr que nuevas zonas se desarrollen o que se atiendan las existentes.

Hay que dejar de lado las mezquindades y las diferencias partidistas.

El turismo no tiene colores ni ideologías.

Es y será, si se conserva y se dan nuevos atractivos, lo que salva la economía.

¿Dónde están los beneficios del petróleo?

Si el TLCAN se cierra a las exportaciones como ya lo advierten el presidente Peña y el secretario de Economía, Guajardo, las alternativas no son solamente abrir nuevos espacios comerciales sino impulsar los que tenemos.

Y los que tenemos se llaman turismo.

¿Es mucho pedir abrir los ojos y hacer algo como lo que hicieron Echeverría y De la Madrid?

Supongo que no.

Bueno, eso supongo yo. No sé que supongan quienes habitan en la atalaya del Poder.

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