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Los Pinos S.O.S: La Noche en que Todo Cambió

*El Precio de Cubrir con el Manto Protector a Gobernadores

*Al parecer los Asesores del Presidente le han Mentido

*¿Habrá Control de Daños o Dejarán que el PRI se Hunda?

LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES, ( Segunda parte)

Tal y como lo señalamos en el análisis de la semana pasada, la derrota del PRI en las elecciones del pasado 5 de Junio dejaría grandes cambios que analizar en su composición interna con miras al proceso electoral 2018. La culpas como vemos tuvieron nombre y apellido y decidieron ser recargadas en la espalda de un hombre solamente: Manlio Fabio Beltrones. La cabeza del líder del partido cayo (algunos analistas dicen que por convicción propia) y junto con él, las esperanzas de posicionar a todos los miembros afines a sus intereses políticos.

En agosto del año pasado, Beltrones recibió un PRI lastimado y lacerado por los escándalos de corrupción en varios estados de la República Mexicana, entre los más emblemáticos podemos ubicar con claridad a dos: Veracruz y Chihuahua. Sin dejar de lado casos igual de sintomáticos que ya tuve la oportunidad de referir en anteriores ejercicios.

Frente a estos hechos, Beltrones fue claro y me parece contundente: al PRI le estaba pesando la falta de castigo sobre sus gobernadores incómodos. Ante este hecho, Beltrones se mostró como un líder atinado en su análisis y autocritico en su postura ideológica. No se podía tratar de engañar al electorado bajo las reglas de la democracia moderna, que aseguran entre otras cosas una competencia más justa en igualdad de oportunidades para todos los partidos políticos.

En este contexto, la cúpula del priísmo decidió privilegiar el pacto de secrecía y oscurantismo que había caracterizado administraciones pasadas manteniendo en el poder a los Duarte y bajando del timón del barco a Manlio. ¡Vaya mensaje para la militancia del partido tricolor!

Como ejemplo de lo anteriormente expuesto, podemos ver que durante el último año, Enrique Peña Nieto decidió cubrir con el manto de su figura protectora a: Humberto Moreira, en Coahuila; Javier Duarte, en Veracruz; Rodrigo Medina, en Nuevo León; César Duarte, en Chihuahua y Roberto Borge, en Quintana Roo. El precio de estas acciones ya lo conocemos. Los mexicanos decidieron dejar en claro que no estaban a favor de estos pactos de impunidad y secrecía política.

Está claro que el equipo de asesores de presidente le miente o cuando menos no tienen ni un ápice de ideas originales y conocimientos sobre asesoría electoral e ideología política. Van en picada a toda velocidad y el partido tricolor parece no querer entender que es su arrogancia uno de los elementos más notorios el que los está llevando a este precipicio.

Bajo estos desaciertos es pertinente formular varias preguntas subsecuentes: ¿Los estrategas del presidente sabían verdaderamente lo que pasaba? ¿La unidad interna del partido prefirió ponderar el triunfo electoral de la oposición en aras de no establecer una fractura en el estado de Veracruz cuyo gobernador tiene una imagen indefendible ante la sociedad? ¿Se pidió la cabeza de Manlio para que el partido no llegara a las elecciones de 2018 como un partido dividido como ya se presume que se encuentra? Y la más importante quizás ¿es el grupo Atlacomulco el encargado de defender a capa y espada la integridad de sus incómodos gobernadores a cualquier costo que haya que pagar, como podría ser el caso más emblemático el de Javier Duarte?

Es probable que algún día sepamos lo que sucedió esa noche con exactitud. Porque, lo totalmente seguro es que, para Peña Nieto y su gobierno, esa noche todo cambió. Y para el partido mucho más.

Por lo pronto, Miguel Ángel Yunes ha anunciado que al tomar el poder en su estado iniciara acciones penales en contra de Duarte. Eso será, al parecer, el inicio de la plataforma presidencial del PAN para 2018: una cruzada contra la corrupción. Una bandera ideológica rentable en tiempos de pragmatismo político. El PAN según se visualiza abanderará la lucha contra la impunidad y la corrupción desde la cacería de brujas de varios políticos corruptos, en especial ex gobernadores de otros partidos políticos.

Las preguntas entonces se encuentran en el aire: ¿Peña le dejara esa bandera al PAN? ¿Dejará que el PRI se siga hundiendo sin tomar medidas ejemplares al interior del partido? ¿Cuál será la estrategia de control de daños de su gobierno para frenar estos hechos? Todas las respuestas están por ser contestadas. Aunque por los hechos antes referidos en este documento, podemos inferir que el grupo Atlacomulco ha decidido tomar el control de la casa y no ceder ningún espacio de poder a interior de ella. Por ahora bienvenidos sean los tiempos electorales que están por venir y bien recibida la crítica de Manlio a su modelo partidista: “No podemos seguir así”.

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