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Del ABC Político

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naufragio

*Y la Barcaza de la CNTE Empieza a Hacer Agua

*¿El Error? No Vivir de su Trabajo Como los Demás

*Las Derrotas Pueden ser Ventanas de Oportunidades

*Habría que Esperar un Cambio de Discurso en la SEP

POR GERARDO LAVALLE

A.- Decían que estaban hecho de acero y las columnas con las que construyeron su edificio resistiría hasta la bala surgida del cañón de un poderoso tanque ruso T-14 Armata, o de un Tipo 99A2 de China. Quizá otro de Israel Merkava Mk.4M. Y para no dejar fuera a Alemania, podría ser un Leopard 2A6M. Si todos se le hacen “poca cosa”, entonces utilicemos un Abrams M1A2 SEP de Estados Unidos. Todos tienen calibres entre 125 y 120 milímetros.

Los dueños de la educación de buena parte del país lo gritaban: nadie derrumbará nuestro imperio.

Sin embargo, las municiones de 12.5 centímetros de diámetro no se utilizaron. Y no se dispararon porque los dirigentes de la CNTE estiraron la liga hasta romperla. No hizo falta mayor poder bélico.

Son siete, hasta ahora, los que se encuentran en la cárcel.

Los encabeza el que fuera el “líder sin temor”: Rubén Núñez Gines. Y no tenía temor, decía, porque la “razón nos asiste y por eso ando sin amparo alguno”.

Reacio a entender que hay leyes y que éstas deben respetarse a pesar de estar en desacuerdo con ellas.

Usted dirá, y con razón, que impidió a la autoridad estatal, primero, y federal, después, aplicar las leyes y no necesariamente las emanadas de la Reforma Educativa.

Existían los códigos penales de los Estados de Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán, Morelos y de la Ciudad de México. En todos y cada uno de ellos se tipifican delitos cometidos a los largo de dos décadas. Y nunca se aplicaron.

Alguien no quiso. Alguien dejó hacer y dejó pasar. Quienes dicen conocer la historia, atribuyen al gobierno de Heladio Ramírez, hace cuando menos 26 años, el inicio del fortalecimiento de la CNTE. Fue cuando se entregó el IEEPO.

En dos décadas y un lustro por lo menos, no solamente Núñez y sus dominados y domados seguidores, sino otros dirigentes saquearon hasta el cansancio el erario público, formaron grupos de comisionados, heredaron plazas, vendieron plazas, subastaron plazas.

Ordenaban expulsar a quienes no se plegaban a las decisiones de la poderosa minoría. En sus marchas y tomas de plazas –el centro de Oaxaca era el lugar preferido- incendiaron comercios y autos; saquearon casas y golpearon policías. El perredista, Flavio Sosa, con su Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), intentó deponer al gobernador Ulises Ruiz y durante más de un año lo acosó y se plantó en el centro de la capital de ese estado.

Vicente Fox se rehusó a tomar decisiones. Felipe Calderón, apenas arribó a Los Pinos, actuó y terminó con el plantón y la autoridad judicial encontró elementos para encarcelar al líder de la APPO.

Todo documentado: sedición, robo, secuestro, lesiones y despojo agravado. Delitos que se cometían un día sí y otro también ya no por los “appistas” sino por los centistas. Y nada pasaba.

A final de cuentas, como Al Capone, los dirigentes no son detenidos por sus acciones ilegales en materia de violación de leyes federales y estatales ni por quemar comercios y autos; tampoco por golpear a policías y ciudadanos. No. Llegaron los federales y se los llevaron por ¡lavado de dinero!

Derrumbado su castillo de acero y sin la presencia de los poderosos cañones, hoy en la CNTE buscan reagruparse para mantener en jaque a los gobiernos y vivir del presupuesto federal y estatal, porque no cometen el error de vivir de su trabajo.

Acciones de Eliot Ness, porque los fiscales fueron incapaces de configurar los delitos para que se pudiera solicitar la presencia de las fuerzas federales.

¿Quedarán en las prisiones de alta seguridad y sufrirán sífilis hasta que la neumonía lo llevó al cementerio y no de visita? Al, fue condenado a 11 años y enviado a una prisión de Atlanta y en 1934 finalmente a la isla de Alcatraz. De ahí salió con pérdida de memoria, sin fuerza física, con signos de demencia y terminó en su bañera de su casa en Miami Beach.

¿Qué suerte correrán los dirigentes de la CNTE y sus dominados seguidores?

Poco vivirá el que no vea el final.

B.- Renovarse o morir.

Es la frase de hoy, aún y cuando se atribuye su origen a Miguel de Unamuno.

Y esto parece aplicar el líder del PRI, Manlio Fabio Beltrones, cuando asegura que su partido no teme a una nueva transformación para estar a la altura de lo que los ciudadanos esperan, pero sin descuidar la unidad y la cohesión interna, tan importantes para conservar la confianza de los electores.

El dirigente se coloca en la tesitura de que los buenos resultados van de la mano con una organización política cercana a la gente, atenta a sus demandas y aspiraciones; que debe existir un cambio de actitudes en el ejercicio del poder y un compromiso genuino con la seguridad, libertades y bienestar.

De ahí que recordar la esencia del “Renovarse o morir”, porque tiene el significado de cuando deseamos o necesitamos realizar un cambio.

Miguel de Unamuno dijo “el progreso consiste en renovarse”.

Poco a poco, se consolidó la frase hecha de “renovarse o morir”, destacando los beneficios de afrontar los cambios y no dejarse caer.

Y si bien los éxitos siempre tienen multitud de padres y madres, los fracasos son huérfanos, a Beltrones no le falta razón al hablar del cambio, necesario, para sobrevivir. Dejarse caer sería un craso error del que, a posteriori: dos años a lo mucho, no podrá levantar no a su persona sino al PRI.

Las derrotas son ventanas de oportunidades para encontrar las razonas por las cuales se presentaron cuando los triunfos estaban a la vuelta de la elección. La única interrogante que brota es: ¿podrá abrir las hojas del cubierto ventanal con el dolor del fracaso, para que la militancia y los ciudadanos vean la claridad?

C.- Después de las acciones penales ejercidas contra los dirigentes de la CNTE, habría que esperar del secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer el cambio de discurso.

Ya se salió con la suya: descabezar un movimiento que dejó de tener razón de ser. Ahora es tiempo de implementar la Reforma Educativa y dejar de utilizarla como una reforma administrativa y laboral que ya cumplió su cometido en primera instancia.

Mostrar en qué consistirá el cambio de fondo, el que mejore la educación, el que ponga al país en los lugares de calidad formativa que merece.

No será con dar la oportunidad a los adultos mayores que no terminaron la primaria o secundaria y que lo hagan ahora respondiendo 48 preguntas. Sí, en los índices educativos de la OCDE México dará un salto cuantitativo, más no cualitativo.

Es el tiempo de ejercer, con visión de futuro y no de futuro personal sino de enseñanza, que la Reforma Educativa es algo más que arma para terminar con los reclamos de quienes ya no tienen de donde asirse para seguir frenando los niveles educativos.

¿Está preparado con Aurelio para hacer el verdadero cambio?

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