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Lascas Económicas

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dinero

El Largo y Sinuoso Camino del Peso Mexicano

*El Piso se Torna Fangoso; Cuidado con Empantanarse

*La Eterna Sensación de que Vamos al Desfiladero

*Todas las Repercusiones Sobre su Bolsillo y Estómago

POR LUIS EMGDIO CONTRERAS

Este fin de semana pasado nos levantamos con la noticia que el indomable dólar andaba en la fresca de los 19:10 y contando, es decir, se situó en niveles de febrero y amagaba con ponerse en el histórico de 19.50 a 20 pesos en las jornadas ya de esta semana.

Nadie se extraña ya de eso. Diría un amigo banquero que “ni siquiera eso nos duele”, no tanto por el discurso oficial de Luis Videgaray, secretario de Hacienda, en el sentido de que “aquí no pasa nada”, cuanto que las preocupaciones nacionales están en otra parte. Ni más ni menos que en el bolsillo y estómagos cotidianos de todos.

Porque, como sabemos, el crecimiento económico es mucho más que mediocre y cada día son más negativos los niveles de desempleo y de repunte de las deudas que abofetean el rostro de los mexicanos en edad de trabajar, lo que pomposamente se le conoce como la Población Económicamente (in) Activa.

Más allá de las broncas que tuvo y/o tendrá la Reserva Federal en eso de fijar tasas o los ingleses por aquello de salirse de la Unión Europea y lo que esto ha significado en términos monetarios, en el caso concreto del sufrido peso, resulta que han sido infructuosas las medidas del Banco de México y Hacienda en eso de atenuar la especulación, al grado de que las reiteraciones de los funcionarios respectivos ya no son siquiera llamados a misa, pues algunas mentes siguen aprovechándose de la situación, con ganancias multimillonarias, medidas en reservas internacionales de nuestro país y solo de nuestro país.

La lógica de la autoridad, esgrimida desde el año pasado, va en el sentido de que los fundamentos internos son más que sólidos y, por lo mismo, no hay por qué preocuparse; es más, si la inmensa mayoría de los connacionales no pueden salir del país, ¿para qué y por qué deberían generarse dudas si no usamos dólares? ¡Qué se ocupen y preocupen los que exportan y hacen transacciones multimillonarias en divisas externas!

Pero el problema, lo hemos dicho en varias ocasiones en este espacio, se llama percepción de la realidad. Las importaciones de muchas cosas se han disparado y andan por los cielos; insumos para el sector primario se han salido de proporción y al final, los productos han elevado sus precios en no pocos productos primarios y aunque en este momento están siendo retenidos “por fuerzas del mercado” –dicen- sabemos que esas mismas circunstancias influirán para un disparo de la inflación que, no lo dude, repercutirá en cascada a nivel nacional.

Uno de los trabajos sino es que el trabajo central del Banco de México es, de acuerdo con la Constitución, es preservar el valor de la moneda nacional. Pero esto no está ocurriendo y seguimos regalando dinero bueno al malo, porque todo mundo apunta a que al final del sexenio ya andaremos en 21 pesos por divisas verde, por lo menos.

Todavía la semana anterior el subsecretario de Hacienda, Fernando Aportela, salió a decir que “ahora sí” se iban a tomar determinaciones para vencer la especulación, pero de inmediato el mercado se engulló el discurso y un analista financiero señaló sobre el punto que ni moviendo las tasas domésticas podrán detenerla, menos en un contexto de volatilidad global.

¿Qué es lo que viene? Un mayor deterioro de las variables macro, aunque pregone lo contrario el binomio Hacienda-Banxico y el peligroso aumento de la deuda externa que pudiera tornarse inmanejable con el alza ya estimada en los réditos internacionales, que sin duda impactará en el servicio de los débitos mexicanos en los mercados foráneos.

La insistente especulación moverá también las deudas domésticas y hará que aumenten las tasas internas –como ya lo ha dicho el mismo Agustín Carstens, gobernador del BdM-, al grado de que veremos fuertes problemas de mora en miles sino es que millones de carteras, al grado que también seremos testigos sino protagonistas del intento reiterado de las instituciones bancarias por cobrar lo más que se pueda, antes de que sea demasiado tarde.

Y qué creen, también se moverán otras cosas como las hipotecas, los créditos de bienes muebles, automóviles, empresariales y corporativas en general, y hasta las deudas personales, ni qué decir de las comerciales y las que se convinieron en el exterior.

Todo por un dólar y sus vaivenes que no deberíamos hacerles caso, según preconiza el gabinete económico.

En el plano psicológico es donde más veremos dificultades, como la eterna sensación de que un peso devaluado nos manda a todos como sociedad derechito al desfiladero, según la historia nos lo ha demostrado ampliamente, con todas las secuelas que esto implica, medidas como una caída en todos los valores económicos, todos.

Algunos opinan que hay exageración en esta visión de las cosas. Ya hicimos un consenso con otros columnistas y expertos financieros y dicen, palabras más o menos, que el piso se está tornando fangoso en las aguas nacionales y si no nos adelantamos, puede que nos empantanemos sin remedio. Recomendamos, por lo mismo, que tome usted sus previsiones antes de que el agua nos llegue a los aparejos. Así de simple.

En esto del futuro, no hay nada escrito, pero si podemos anticiparle que la mecánica nacional se aprecia difícil y tortuosa. Luego no diga que no se lo dijimos.

Por lo pronto, estas Lascas Económicas andan buscando la salida desde el fondo de la cubeta, aunque vayan delante varios crustáceos y otras piedras que impiden avanzar como se debiera. Ya le esperan en este mismo espacio, pero la semana próxima, con todas las de la ley. Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .

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