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A la Vuelta de la Esquina

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Los Linchamientos: Clamor Popular por Mejor Justicia

*No son Nuevos, en México Siempre han Existido

*Pero se han Disparado en los Últimos dos Años

*Los Gobiernos Deben Actuar en Ciertas Areas

POR IVAN RUIZ

Ya lo sabemos, los cuerpos policiales están en crisis en México, sobre todo los municipales. Ya lo sabemos en nuestro país existe una crisis más la de justicia. Pero resulta en una llamada de atención más para las autoridades estatales el disparo de los linchamientos en diversos pueblos de la República. Hay un evidente hartazgo en la gente que se traduce en un retorno espectacular de la justicia por propia mano. Es al final de cuentas un clamor popular por una mejor justicia.

La abundancia de actos de tal naturaleza quizás se deba a lo señalado por Raúl Rodríguez Guillén y Norma Ilse Veloz Ávila, investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Azcapotzalco:

“La ironía del caso es que si tomamos en cuenta que este tipo de acciones colectivas surgen en buena medida  de la falta de un Estado de Derecho, cuando en la enorme  mayoría de las veces estas acciones extralegales quedan a su vez impunes, lo socavan aún más”.

También reiteran lo ya planteado años antes:

“Podemos afirmar, además, que el anonimato que permea a la acción colectiva de los linchamientos, sumado a su muy frecuente espontaneidad, le imprimen un carácter altamente violento y pasional que genera en los participantes un sentimiento compartido del “deber cumplido” al hacerse justicia por propia mano”.

En su investigación que abarca 26 años aseguran que en nuestro país se habían registrado al menos 366 casos relacionados con el linchamiento. Acotaban: “(esto es, linchamientos considerados de modo genérico, en sus variantes de tentativa y consumación) en diferentes entidades federativas de la República Mexicana  lo que da un promedio de 13.6 eventos por año (si se quiere, más de uno por mes a lo largo de estos casi 27 años)”.

Y especificaban: “En el periodo contemplado no ha habido año en que no se produzca al menos un evento violento en el país del tipo que estamos considerando. Llaman la atención los tres picos altos que se pueden observar en la gráfica: el de 1997 (que representa los 27 eventos de ese año), el de 2010 (47 eventos) y el de 2013 (40 eventos), cuya suma de casos arroja 114 eventos, es decir, poco más de un tercio del total del periodo”.

REGISTRAMOS NUEVOS PICOS

Es posible que tales picos se presenten actualmente, porque los años 2015 y 2016 han sido prolíficos en linchamientos. Sobresalen los ocurridos en el Estado de México y Puebla, aunque también la Ciudad de México los ha tenido.

Los casos más recientes se han presentado en Emiliano Zapata, Morelos; Altlatongo, Estado de México, en Nuevo Laredo,Tamaulipas; en Chapulco, Puebla, en Cárdenas, Tabasco; y en Ajalpan, Puebla.

En todos estos casos ha ocurrido lo que los mencionados investigadores de la UNAM precisaron:

“Los linchamientos son agresiones y castigos infligidos a individuos a quienes se asocia con delitos de tan distinta gravedad como la que representan el abuso policíaco, el robo, el atropellamiento, la violación, el secuestro...”

No es el caso en los hechos ocurridos recientemente, pero también se han dado hechos como los que ellos describen “…que estas faltas pueden ser cometidas por personas de la sociedad  civil, pero también por individuos que ostentan cargos de autoridad; entre ellos destacan los casos de aquellos vinculados con el sistema de seguridad pública. Podríamos hablar entonces de una historia de agravios a la sociedad que se ha convertido a su vez en una historia de impunidades, en donde el abuso, la prepotencia y la corrupción política, policíaca o judicial (por la corrupción de jueces, magistrados y funcionarios públicos), sumadas a la negligencia de autoridades políticas, expresan también la inoperancia del sistema de administración de justicia”.

Hay mucho en lo que las autoridades de primer nivel en los estados están obligadas a investigar, pero hay cuestiones que podrían realizar desde este momento:

“…habría que distinguir entre los detonantes de los eventos violentos conceptualizados como linchamientos y sus causas propiamente dichas. Estos hechos de violencia responden a motivaciones profundas que es necesario escudriñar para poder explicar el fenómeno de los linchamientos. El descontento social que ellos expresan rebasa al hecho inmediato: no se puede explicar la indignación individual y menos colectiva meramente por un robo, un atropellamiento o algún abuso policiaco aislado.

“Es lugar común en México señalar la complicidad entre policías y ladrones,  para emplear una expresión genérica que podríamos aplicar a distintos cargos de  autoridad y a diferentes tipos de delincuentes. Y es precisamente esa connivencia entre la autoridad y quien viola la ley la que más ha erosionado la confianza de la sociedad en quienes representan a las instituciones”.

Es en este renglón donde tienen más posibilidades de acción los diversos gobiernos.

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