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Las Revueltas de Silvestre

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catolicismo

Razones del Clero Católico en la Coyuntura Actual

*Comportamientos Absolutos, Ante un Todo Relativo

*Un Extremo de Intolerancia en Esta “Aldea Global”

*Hay Diferencias Perceptibles, ni Buenas ni Malas

POR SILVESTRE VILLEGAS REVUELTAS

La semana pasada se publicó en “Desde la Fe”, órgano de difusión de la Arquidiócesis de México, un editorial y un artículo a propósito del significado del voto ciudadano en las pasadas elecciones; el segundo explicaba la postura de la Iglesia Católica contra la iniciativa de ley a favor de los matrimonios entre homosexuales. Por lo que se refiere al primero, la comentocracia mexicana y extranjera enfocó sus razonamientos subrayando que el señalamiento en torno al proyecto legislativo de la presidencia enojó a “la clerecía” lo que provocó el descalabro electoral del PRI en varias entidades. Sin embargo, el texto completo, si bien subrayaba y reiteraba que la mencionada iniciativa era contraria al sentir de la mayoría de los mexicanos, que era producto del lobby gay internacional y que se le ventiló en los medios para oscurecer otros preocupantes asuntos nacionales como la inseguridad que se vive en la república, el otro razonamiento del editorial que me parece central y certero en la comunicación del arzobispado reside en que, el voto contra del PRI fue una manifestación del severo descontento de los mexicanos respecto a todo el arcoíris de autoridades y clase política que nos mal gobierna. El mismo editorial, una y otra vez, reiteró que la jornada había sido un voto de castigo por las corruptelas, por las ineficiencias y acusaciones francamente criminales que pesan sobre muchos políticos: en ello tiene mucha razón la directriz editorial del semanario católico. Claro, las voces discordantes y también con bastante razón, preguntaron a Su Eminencia Reverendísima y demás corte clérigo-burocrática ¿por qué las autoridades católicas no protestaron o no se solidarizaron, abierta, franca y cristianamente con la feligresía, frente a las corruptelas, ineficiencias y actos criminales de varios de sus miembros, muy conocidos los unos y otros del montón clerical? En cuanto al segundo texto del semanario “Desde la Fe” su organización argumentativa es impecable aunque cueste trabajo, especialmente para los jóvenes acostumbrados al relativismo y hedonismo del mundo contemporáneo. Cuando uno ha leído a teólogos como el catalán decimonónico Jaime Balmes, aunque uno no esté del todo convencido de sus argumentos, lo que sí resalta es la claridad de su pluma, lo conciso de sus exposiciones y la explicación en torno a las bases en que descansa la Iglesia. El editorial afirma que la organización de la iglesia no es obra mundana sino de Dios; que todo su entramado teológico responde a la prédica agrupada en los evangelios y que sus máximas no son resultado de ocurrencias humanas sino de designios divinos. La Iglesia Católica a diferencia de otras iglesias cristianas no se gobierna por modas y sobre todo NO PUEDE MUDAR DE MÁXIMAS PORQUE AFIRMAR UNA COSA Y NEGARLA DESPUÉS evidenciaría que las verdades son pasajeras y que la Iglesia comete errores y se equivoca: pero Dios en sus tres personas no se puede equivocar.

La anterior discusión es una forma de continuar con los debates teológicos, luego filosóficos y finalmente culturales que se han sucedido en el mundo occidental cristiano desde el siglo XVI hasta la actualidad. En sus fundamentos divinos ya fuesen mosaicos, cristianos y mahometanos, las tres grandes religiones monoteístas exigen formas de vida, de creencias y de comportamiento absolutos e inamovibles; en cambio el devenir “moderno” es de un todo relativo porque la inmensa mayoría de las cosas de nuestro universo conocido se mueven y mutan de condición. Me parece que tirios y troyanos cuyas creencias deben respetarse han llegado en esta “la aldea global” a un extremo de intolerancia como sus criticados antepasados. Un par de ejemplos, años atrás decía Jorge Luis Borges: no soy invidente sino ciego. Hoy dentro de la cultura de lo políticamente correcto dirían que Borges tiene capacidades diferentes. ¿Carecer del precioso don de la vista es acaso un valor agregado? “La sagrada familia” se compone de progenitores e hijos. Sí, pero hay otras relaciones familiares, de amistad y solidaridad quizá más felices que en el caso de la primera. “We are family” decía una canción setentera del orgullo gay pero existen diferencias perceptibles, ni buenas ni malas, son distintas en cuanto a su origen y formas de relacionarse.

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