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Los Pinos S.O.S: La Noche en que Todo Cambió

*La Historia Sucedida en el Escenario y en los Palcos

*Palabras con Destinatario de Gran Contundencia

*¿En el PRI hay o no Disputa por el Poder Partidista?

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES

A principios del presente año, en reuniones con directores de periódicos y columnistas, el CEN del PRI venía anunciando que el vínculo cercano al presidente Peña se pronunciaba cada vez más, sobre la posibilidad de apoyar la solicitud de juicio político contra el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, como única forma de que el tricolor mantuviera la gubernatura del estado. Una decisión difícil pero viable para el futuro electoral del partido.

En esos mismos días, la Auditoría Superior de la Federación había hecho al gobierno de Duarte graves observaciones sobre el destino de más de mil millones de pesos y el presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, había declarado que el mandatario veracruzano debía rendir cuentas correctas y verdaderas sobre estas imputaciones hechas por el organismo fiscalizador.

En este contexto, Beltrones manifestó su apoyo al candidato priísta Héctor Yunes Landa -rival político del gobernador- y dijo que el compromiso de este último con el pueblo veracruzano iba a ser: “cero impunidad con el pasado”. Palabras contundentes y con un destinatario entre sus líneas.

La lectura política de estos hechos, por supuesto, fue que los minutos de Duarte estaban contados. Pero de acuerdo a información de algunos columnistas de periódicos nacionales, Duarte voló a la Ciudad de México y tuvo una reunión de minutos con el secretario de Gobernación. Una reunión que cambió el curso de la historia del 5 Junio.

Al día siguiente, Manlio cambio su mensaje y dijo en su narrativa discursiva que los temores de la caída del gobernador venían de las intensidades “de la próxima contienda electoral”. Un claro cambio de rumbo que ponía en duda la autoridad del presidente del partido y de sus decisiones. Un hecho que podía sugerir una disputa por el control del partido entre el grupo Atlacomulco y los colaboradores cercanos al presidente y don Beltrone.

Pero Marzo fue un mes caliente: a las acusaciones de desvío de recursos y corrupción rampante en contra de Duarte se sumaron más acusaciones por las mismas causas. Pero esta vez, el epicentro de los problemas seria el gobernador de Chihuahua, César Duarte.

El chihuahuense había sido acusado ante la PGR de peculado, enriquecimiento ilícito, ejercicio indebido de sus funciones y uso inadecuado de atribuciones y de sus facultades. Este gobernador se había comprado su propio banco, y no conforme con ello, había depositado en el mismo 80 mil millones de pesos. La Unidad de Análisis Financiero de la PGR lo tenía bajo investigación aunque no había indicios de una orden de aprehensión en su contra.

Mientras esto sucedía, al PRI las malas noticias le llegaban en cascada. El sureste tenía una pequeña revuelta en su opinión pública, con el historial de: excesos, abusos, aumento de deuda, corrupción, represión y tortura, así como violaciones a los derechos humanos y la libertad de expresión que sumaba el gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo. Otro foco rojo en el plano electoral del partido tricolor que auguraba serios problemas en su imagen nacional, en tiempos electorales.

Ante este escenario, notas de prensa daban cuenta, un día y otro también, del endeudamiento, la corrupción en la obra pública, la represión y la persecución de opositores, manifestantes, periodistas en este estado. La imagen del partido liderado por Manlio Fabio Beltrones ofrecía muy pocos puntos positivos en su capital electoral.

Pero el presidente, en opinión de muchos especialistas, no quiso llamar al orden a sus gobernadores. Prefirió mirar hacia otro lado y comprar la idea de que Beltrones y sus operadores políticos mantendrían las nueve gubernaturas que el partido tenía hasta entonces en su poder. ¿Grave error o tiro en el pie?

Hasta las cinco de la tarde del pasado 5 de Junio, Peña y su equipo se mantuvieron en esa idea: la encuesta de salida todavía arrojaban resultados favorables al PRI. ¿Pero quién asesora el presidente en estos temas que hace tan pésimo diagnóstico proyectista?

A partir de esa hora, sin embargo, las cifras se empezaron a modificar. El PAN capitalizo el sentimiento anti PRI, siete gubernaturas terminaría en manos de un partido que apenas en 2012 era un hilacho. Pero en el presente había renacido con más fuerza.

Una pregunta es pertinente formular: ¿Qué habrá pasado en Los Pinos a partir de las seis de la tarde de ese 5 de Junio de 2016?

A partir de esta interrogante hay varias preguntas subsecuentes que exponer: ¿Los estrategas del presidente sabían verdaderamente lo que pasaba? ¿La unidad interna del partido prefirió ponderar el triunfo electoral de la oposición en aras de no establecer una fractura en estados cuyos gobernadores tienen una imagen indefendible ante la sociedad? ¿Se pidió la cabeza de Manlio para que el partido no llegara a las elecciones de 2018 con un partido dividido como ya se presume que se encuentra? Y la más importante quizás: ¿es el grupo Atlacomulco el encargado de defender a capa y espada la integridad de sus incómodos gobernadores a cualquier costo que haya que pagar?

Es probable que algún día sepamos lo que sucedió esa noche. Porque lo totalmente seguro es que para Peña Nieto y su gobierno todo cambió esa noche.

Los panistas Javier Corral y Miguel Ángel Yunes han anunciado que al tomar el poder en sus respectivos estados iniciarán acciones penales en contra de los Duarte. Eso será, sin duda, el inicio de la plataforma presidencial del PAN para 2018: una cruzada contra la corrupción. Una bandera ideológica rentable en tiempos de pragmatismo político.

Las preguntas entonces se encuentran en el aire: ¿Peña le dejara esa bandera al PAN? ¿Dejará que el PRI se siga hundiendo? ¿Cuál será la estrategia de control de daños de su gobierno?

Todas las respuestas están por ser contestadas.

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