Banner




Ud. está aquí
Banner
Banner

A la Vuelta de la Esquina

Correo electrónico Imprimir PDF
retratando_a_los_adultos_mayores

¡Cuidemos a Nuestros Viejos que nos Dieron Tanto!

*Nueve de Cada Cien Mexicanos es un Adulto Mayor

*Hay Abusos y Sufrimientos en Miles de Estas Personas

*Y Cuidado con la Depresión, Puede Conducir al Suicidio

POR IVAN RUIZ

La realidad golpea el rostro. No hay vuelta de hoja. En México nueve de cada 100 mexicanos es un adulto mayor y 82 por ciento de los 10.5 millones de mexicanos de la tercera edad padecen algún grado de pobreza, alimentaria o económica.

Es necesaria una reflexión sobre el asunto, independientemente del establecimiento de mejores programas gubernamentales en la materia. El hecho de que mañana se celebre internacionalmente el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, es momento oportuno para llevar adelante programas que aun duermen en los cajones de los escritorios.

En México hay abusos y sufrimientos de miles de estas personas inflingidos por diversas personas. Existe la discriminación para aquellos cuyo rostro ya no es lozano y que como remate viven en la pobreza. Son considerados una carga en una sociedad de lo inmediato y de lo útil, aunque ellos tengan una experiencia en diversos renglones que podría ser valiosa.

Efectivamente, no es un problema solamente de México, porque de acuerdo a los estudios internacionales durante la segunda mitad del siglo pasado, la mayoría de los países disminuyeron en menor o mayor grado su nivel de fecundidad y aumentaron la sobrevivencia de su población; tendencias que han incidido en un proceso de envejecimiento que caracteriza la dinámica poblacional de la mayoría de los países, dándose con mayor intensidad en aquellos que se encuentran desarrollados.

El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), en 2014 señaló que la población mundial tiene una edad de 60 años y más, mientras que en las regiones más desarrolladas llega a ser de 23.3 por ciento. También expone que en 2050, uno de cada cinco habitantes en el planeta (21.2%) tendrá 60 años y más.

Así lo ha informado el INEGI al alertar de que en México el proceso de envejecimiento se hizo evidente a partir de la última década del siglo pasado (los noventas), mostrando una inercia que cada vez se hace más notoria. “En 2014, la base de la pirámide poblacional es más angosta que en 1990 debido a que la proporción de niños y jóvenes es menor, en este sentido se observa que la participación relativa de adultos mayores aumentó en este periodo de 6.2 a 9.7% y se espera que en 2050 se incremente a 21.5 por ciento”.

Expone la institución que el número de adultos mayores duplicó su monto en las últimas décadas, pasando ¡de 5 a 11.7 millones de 1990 a 2014!

Y ojo, aunque al interior de este grupo de edad, se visualizan diversas etapas de desarrollo que marcan estilos de vida diferenciados, hay cierta constante en cuanto a la pérdida gradual de capacidades motrices y cognoscitivas conforme avanza la edad.

MECANISMOS PARA QUE NO SEAN UNA CARGA

Respecto de las cifras el Instituto menciona que de las personas de 60 años y más que se estimaron para 2014, son 31.5% las que están en una etapa de prevejez (60 a 64 años); 41.1% se encuentran en una vejez funcional (65 a 74 años); 12.3% está en una vejez plena (75 a 79 años) y 15.1% transita por una vejez avanzada (80 años y más).

Resalta que en cuanto a la estructura por sexo, se hace más evidente un mayor monto de mujeres, consecuencia de una sobremortalidad masculina que se agudiza en esta etapa de vida: en la población de 60 a 64 años, hay 112 mujeres por cada 100 hombres y aumenta a 130 en los que tienen 80 años y más.

De ahí la importancia de encontrar mecanismos efectivos para que este grupo de población no resulte una carga. Sobre todo porque de acuerdo a las proyecciones de población que estima CONAPO, para 2025 y 2050 el monto de adultos mayores aumentará a 17.2 y 32.4 millones, respectivamente.

“Un enfoque de derechos obliga a mejorar la capacidad institucional (gobierno y familias) para combatir la pobreza y la desigualdad en la que viven muchos adultos mayores; mejorar la atención e infraestructura de la seguridad social (tanto en el ámbito de las pensiones como de salud); velar porque ningún adulto mayor experimente discriminación en el trabajo; que no padezcan violencia y que sus redes familiares provean los satisfactores necesarios para mejorar su calidad de vida”, recomienda.

En toda esta problemática hay otra gran verdad que se puede obsdervar, como muestra solamente, en los obituarios que publican los diarios:

El aumento en la sobrevivencia de la población ha provocado que la mayor parte de las defunciones se den en edades avanzadas. De acuerdo a las estadísticas de mortalidad, de las 602 mil muertes registradas en 2012, 61.9% corresponden a personas de 60 años y más.

Y el asunto es que muchos de los fallecimientos en este grupo de población se producen por enfermedades crónicodegenerativas, entre las que sobresalen: la diabetes mellitus (16.9%), las enfermedades isquémicas del corazón (16.5%), las enfermedades cerebrovasculares (7%), las enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores (5.9%), las enfermedades del hígado (4.5%) y las enfermedades hipertensivas (4.3%); en conjunto, estas seis causas concentran 55.1% de los fallecimientos ocurridos en este grupo poblacional.

En cuanto a la morbilidad conforme a la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 20% de la población de 60 años y más sufre algún trastorno mental o neural, siendo la demencia y la depresión los padecimientos neuropsiquiátricos más frecuentes.

¡Y cuidado! La depresión, una alteración del estado de ánimo en la que predominan síntomas de tristeza patológica, decaimiento o irritabilidad, entre otros, puede llegar a incapacitar la realización de las actividades cotidianas y en casos graves puede conducir al suicidio.

¡Cuidemos a nuestros viejos que nos dieron tanto!

Escribir un comentario