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Hubo Madurez Para Sancionar o Reconocer Labores de Gobierno

*Los Ciudadanos Optaron por la Fórmula de Premios y Castigos

*Mensaje Para las Franquicias que Solo las Élites Pueden Adquirir

*Urgen Cambios en Discursos, Campañas, Publicidad y Gastos

*Faltaron Mensajes a Universitarios, Académicos y Clases Medias

POR ÁNGEL LARA PLATAS

Pasaron las campañas pero algo queda. Por los resultados electorales producto del conteo de los votos, pareciera que el partido que obtuvo mayores beneficios en las urnas fue el PAN, por que extiende su influencia política en varios estados del país que antes no gobernaba. No fue así. Lo que pasa es que los ciudadanos ya agarraron la onda de cómo poder castigar a un partido cuando los resultados del gobierno en turno no son los que esperaba la sociedad.

No es para creerse que el PAN sea la mejor opción sobre el PRI o cualquier otro partido. Lo que sucede es que los ciudadanos escogieron al candidato opositor con mayores posibilidades de ganar la elección, precisamente para alcanzar el objetivo de derrotar al partido que está detentando el poder local. En los recientes comicios se observó que en los estados con mayores críticas a la administración en turno, los votantes se inclinaron por dirigir su voto a los que, por las circunstancias, tendrían mayores posibilidades de arrebatarle el poder al Partido Revolucionario Institucional.

Lo anterior es el reflejo de la madurez de los votantes que optaron por la fórmula de premios y castigos, para sancionar o reconocer la labor de los gobernantes.

El juego se dio entre los dos partidos con mayor estructura: PAN y PRI, por eso los candidatos de los partidos con menos membresía no figuraron.

Sin embargo, es importante mencionar que aunque en ésta ocasión se utilizó al PAN para derrotar al PRI, el crecimiento de MORENA es un claro mensaje dirigido al PRI y al PAN, de que ambos se encuentran en medio de un fuerte desgaste, que no cumplen cabalmente las expectativas ciudadanas y que, dígase lo que se diga, los dos han sido convertidos en franquicias que solo las élites pueden adquirir.

Por supuesto que MORENA no sería la fórmula democrática que requiere México, pero la gente lo colocó, en éstas elecciones, en una posición amenazante para enfrentarlo en la primer oportunidad, que podría ser la presidencial, al mismo PAN en caso de no cumplir con las expectativas infladas por las promesas de campaña.

Lo ocurrido en el estado de Oaxaca comprueba la hipótesis. Ahí es gobierno la coalición PAN-PRD, pero por el cuestionado desempeño del gobernador Gabino Cué, la población electora lo castiga en las urnas facilitando el regreso del Revolucionario Institucional.

Realmente, la decisión fue mandar un claro mensaje no tan solo a los gobiernos actuales, sino a los que próximamente tomarán posesión. La decisión popular ya está tomada: castigar al que se porte mal sin importar el partido por el cual haya sido postulado.

Otro ejemplo es el gobierno de la Ciudad de México. En las recientes elecciones el PRD de Miguel Ángel Mancera quedó totalmente desdibujado. Uno de los principales motivos que provocaron el severo malestar en la gente, son las medidas autoritarias e inviables respecto a la vialidad, además de los problemas que aquejan a la gran ciudad que el Jefe de Gobierno no ha podido resolver. La gente ya aprendió a castigar a los partidos políticos con el instrumento de las urnas electorales.

Dada la fórmula y la decisión de los ciudadanos de acudir copiosamente a cumplir con su deber de votar, en elecciones posteriores no tendrá gran efecto todo aquello que se utiliza para motivar el ánimo del votante, como son las despensas con productos de mala calidad y caducos o el tan denostado pago por voto, práctica común de los partidos políticos con los presupuestos más altos. A fin de cuentas, la secrecía del sufragio es un derecho constitucional.

Una vez comprobado el mecanismo de castigo, necesariamente tendrá que cambiar también la forma y estilo de las campañas proselitistas. Las grandes concentraciones no servirán de mucho. Cuando a los presuntos electores se les traslada de lugares distantes y la atención y comodidad no son las esperadas, él propósito tampoco es el esperado.

La publicidad tendrá que ser más personalizada de acuerdo al perfil de cada candidato y, lo más importante, si los partidos postulan a personajes con perfil ganador, la campaña resultará mucho más barata. No se necesita gastar mucho dinero cuando los candidatos son conocidos y con prestigio que apostar. El discurso necesariamente debe modificarse. Cuando las propuestas se reducen a promesas inviables, en la siguiente elección será castigado el partido o el funcionario, votando por el opositor con mayores posibilidades de triunfo.

Los partidos también tendrán que modernizarse. Ningún partido político es modelo a seguir. Todos presentan atrasos. Aún no aprenden a utilizar los medios de comunicación para seducir electoralmente al elector. No se ven por ningún lado a los candidatos que sepan dirigirse a los universitarios, académicos o a las clases medias. Los discursos son ocurrentes peroratas.

Por cierto, a la hora de votar también se calificó el trabajo de los alcaldes. El PRI perdió en los distritos de ciudades con trabajo deficiente o prácticas corruptas por parte de los alcaldes en turno.

El reciente proceso electoral deberá analizarse con mayor profundidad para rescatar lo que sea útil, modificar o actualizar lo que se considere obsoleto y priorizar la selección de los mejores perfiles para candidatos.

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