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Los Dados de Dios

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¿Salió a Votar el “Liberal Salvaje” en los Comicios Pasados?

*Ya se Sabrá, Pero Miles sí Acudieron, con Temor

*Una Percepción de País Negativa, con Poco Ánimo

*Avance de la Denominada “Cultura Individualista”

POR NIDIA MARIN

Inevitable. Así fue. Ineludible que todos los políticos con partido y sin el mismo, participantes en el pasado proceso electoral del domingo pasado, quedaran inconformes con los resultados. Nadie admitió su derrota, tras un ejercicio de reflexión, con la convicción por delante y sin ser obligado. Es la costumbre en México, ¡qué se le va a hacer!

El elector por su parte, tras acudir a votar (con miedo en muchos puntos de la República), hizo lo que está de moda en el candelero mexicano electoral: algunos votaron por partidos, otros votaron por los candidatos y pocos por las propuestas porque éstas simplemente brillaron por su ausencia en lo general.

Hoy se presentan resultados no oficiales del panorama electoral en los cuales se observa una percepción de país negativa, escaso ánimo y esperanza, una creciente cultura individualista, tal y como en 2013 publicó el todavía IFE sobre “Exploración de Percepción y Cultura Electoral en México”.

En lo personal desconozco si en este proceso electoral acudió a votar el denominado “liberal salvaje”, que es aquel “ciudadano que no reconoce en el fondo otro ethos (comportamiento que adopta un grupo de individuos que pertenecen a una misma sociedad) que el del bienestar personal y familiar, ni otro derecho que el de resolver su vida con los medios a su alcance, perjudiquen éstos o no a su comunidad y a su nación”. Este tipo de ciudadano, está considerado como parte de la sociedad decepcionada con la democracia. Serán los especialistas en la materia quienes determinen esta y otras participaciones tras el análisis correspondiente.

Sin embargo, Como el “liberal salvaje” considera: “la base de la sociedad soy yo”; considera que la unidad nacional se ha perdido; mira al país con un sentido crítico y resentimiento de creerlo un país rico y no haber recibido suficiente de él; creen en sí mismos más que en el país donde viven; todo o casi todo lo esperan de su propio esfuerzo; es un ciudadano que desconfía de los dirigentes del gobierno.

Desde entonces en ese trabajo se consideraba que el instituto electoral (IFE en ese momento) debía de a los ciudadanos, ir en busca de los liberales salvajes.

ESFUERZOS QUE AUN NO FRUCTIFICAN

En aquel momento, quienes hicieron tal planteamiento fueron: Claudio Flores Thomas, Alejandro Avendaño, Alejandro Avendaño, Yolanda Barrita, Edgar Álvarez, Juan Hernández, Daniel Castañeda, Alejandro Avendaño, Raúl Méndez y Edith Cruz.

En dicho trabajo había varias recomendaciones para el Instituto y, en ese renglón tampoco sabemos si algo de aquello se llevó a cabo, porque en el documento advirtieron que democracia, nacionalidad, ideales, desarrollo y cambio, eran y… “Son discursos erosionados por funcionarios públicos, gobierno, partidos políticos, candidatos, etc. > “los de arriba”.

Advertían además: “El receptor de estos mensajes es un liberal salvaje que desconfía de todo, sólo confía en sí mismo y en lo que puede generar con su esfuerzo”… “En menor medida confía en su entorno inmediato: familia”.

El asunto es que se han registrado esfuerzos desde el INE en diversos Renglones, Pero como en su momento lo plantearon al poner en marcha la Estrategia Nacional de Educación Cívica Para el Desarrollo de la Cultura Política Democrática en México 2011-2015:

“Cabe advertir que como toda estrategia, la presente tiene también limitaciones. Las principales derivan del dinámico y complejo entorno social, cultural, político y económico en el que vive el país, cuya alteración puede modificar el escenario que se propone como visión, afectando también la definición de brechas que separan la realidad de origen que arrojan nuestros diagnósticos, contra la situación que se desea alcanzar a través de las líneas planeadas por medio de la estrategia. Otra limitación deriva de los supuestos sobre los que se sustenta la definición de objetivos y líneas de acción, pues de resultar modificados se hace necesario también adaptar o replantear, en mayor o menor medida, la configuración de líneas de acción estratégicas, programas y proyectos. Su flexibilidad y capacidad de reacción y adaptación ante los múltiples escenarios que pudieran presentarse es, en consecuencia, un elemento indispensable para la correcta determinación de los objetivos estratégicos”.

El panorama no ha cambiado en lo esencial y por lo tanto, urge el impulso a las culturas política y electoral con una visión absolutamente real. Porque enfrente, desde antier tenemos en puerta el proceso de 2017 (con los procesos electorales en el Estado de México, Coahuila y Nayarit), y la reina de las elecciones: en el 2018.

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