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Del mal Humor Social a una Radiografía Política

*Estabilidad Macroeconómica y Percepción Contraria

*¿Y si Mejora el Abastecimiento de la Canasta Básica?

*Tiempos en los que la Paciencia se Está Acabando

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES

El pasado 15 de Abril del presente año, durante la inauguración del Tianguis Turístico, que se realizó en Guadalajara, Jalisco, el presidente Enrique Peña Nieto señalo que hay “muchos argumentos” para decir que el país está avanzando.

Estas declaraciones las hizo en el contexto, de las emitidas con anterioridad por el secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade, quien pidió dejar atrás la crítica sin fundamento, ya que consideró es fácil decir que las cosas están mal, a pesar de que el resto de los países reconoce lo que se ha hecho bien en México. En otras palabras, desde la visión de este funcionario, las medidas implementadas por el gobierno federal están bien hechas y son efectivas ante los desafíos que la realidad socio-económica de esta nación les demanda.

En este evento de dimensiones internacionales el secretario de Desarrollo Social comento lo siguiente:

“Vale la pena que dejemos el mal humor, vale la pena que dejemos la crítica sin fundamento y vale la pena que nos demos cuenta que tenemos un gran país”, señaló Meade. También puntualizo: “Tenemos mucha suerte hoy, de que el presidente Peña Nieto sea el presidente de México”. Palabras que demuestran que la visión del gobierno federal sigue siendo limitada ante las demandas del contexto económico nacional que ya lo ha rebasado.

En este mismo sentido pareciera ser, desde la perspectiva del gobierno federal, que el descontento o mal humor de los mexicanos es una visión injusta implementada desde algunos grupos de la oposición política pero, no más allá de esos círculos. Un efecto mediático y no social. Un diagnóstico limitado y muy equivocado de parte de las autoridades que dirigen a esta nación. Pero el problema pareciera va más allá.

En suma, a pesar de la inmensa carga informativa que indica que no hay un buen humor o que hay un mal ambiente en el país, el Presidente de la República, en el mismo evento declaró lo siguiente: “hay muchas razones y muchos argumentos para decir que México está avanzando, que México está creciendo…”

Añadió: “Sé que a veces pueden decir, y leyendo algunas notas, columnas y comentarios que recojo de aquí y de allá, en donde se dice, es que no hay buen humor, el ánimo está caído, hay un mal ambiente, un mal humor social, pero déjenme decirles que hay muchas razones y muchos argumentos para decir que México está avanzando.”

Lo que quizás el Presidente de la República no entiende junto a su destacado equipo de colaboradores, es que México no se está moviendo en la dirección y con la rapidez que el mismo contexto internacional que han citado tantas veces las mismas autoridades federales, demanda. Esto es fácil de entender y se explica de la siguiente manera: de que nos sirve una estabilidad macroeconómica, si la percepción de los ciudadanos en nuestro país no mejora en el momento de abastecer la canasta básica cada semana, quincena o mes. ¿Por qué muchos millones de mexicanos tendrían que estar a gusto y sonriendo todos los días, cuando no son candidatos a obtener una vida digna, donde el poder del salario mínimo no es suficiente ni para adquirir la cuarta parte de los beneficios que cita el artículo 123 constitucional, que entre otras cosas asegura el derecho del trabajador a ir al cine o tener actividades de entretenimiento para el esparcimiento familiar? Es una broma de mal gusto leer este tipo de enunciados en nuestros días. Por supuesto que la puesta en marcha de un ejercicio comparativo de tales dimensiones hace enfurecer a cualquiera. Pone de mal humor al más pintado.

Lo que el titular del gobierno federal, y sus subordinados no han comprendido hasta ahora, al igual que la inmensa mayoría de nuestra clase política, es que, a la ciudadanía mexicana pareciera que, ahora sí, la paciencia se les está acabando, al menos así lo indican las evaluaciones hechas por el INEGI en relación al mal humor que impera en el imaginario colectivo nacional. Un indicador que de no tomarse con la suficiente seriedad, podría ser una bomba que explotara en las manos de las autoridades federales.

Las cosas no se ven nada fácil para la presente administración tricolor. El reloj de arena ha comenzado a funcionar.

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