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Los Privilegios del Poder

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Trabajadores de la CDMX Impiden a Líderes Sindicales Perpetuarse

*Los Partidarios del no, Lograron Apabullar a los pro Reeleccionistas

*¿Oposición a la Reforma Operó Desde Instancias del Gobierno Local?

*Presumen que Hubo Línea Para Impulsar el Rechazo a la Permanencia

POR VERÓNICA V. GONZÁLEZ Y ARNOLDO PIÑÓN

“¡No a la reelección!”

“¡No a la continuidad!”

Con gritos y cartulinas trabajadores irrumpieron en el Deportivo “18 de Marzo” -al norte de la ciudad-, donde los dirigentes del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMEx) se disponían a introducir reformas a los estatutos que les permitiera mantenerse en el poder hasta 2020 sin elecciones.

En una acción inesperada para Juan Ayala Rivero, los 40 secretarios generales seccionales y los delegados al congreso, trabajadores de distintas áreas se hicieron del control del Primer Congreso General Extraordinario del período 2015-2019 del SUTGCDMX, e impidieron que se reformaran los artículos 161 y 161 bis de los estatutos, como pretendían los dirigentes.

En medio de un griterío, primero ingresaron al salón en el que varios secretarios generales seccionales disfrutaban de un desayuno que se les ofreció antes de iniciar el Congreso, donde cuestionaron que mientras comían opíparamente, ellos tenían ingresos de sobrevivencia. En una filmación de lo ocurrido, que posteriormente circuló profusamente, se alcanza a observar a un medroso secretario general de la sección uno “Limpia y Transportes”, Hugo Alonso, quien un día antes pretendió intimidar a uno de nosotros, molesto porque se le ha cuestionado su conducta sindical.

“¡La uno, unida jamás será vencida!”

El número y la actitud asumida por los inconformes, obligaron que se les permitiera el acceso al lugar donde se efectuaron los trabajos.

Previamente había circulado el proyecto de reforma al artículo 161 del estatuto del sindicato de los trabajadores del gobierno de la ciudad, cuya redacción se sometería al voto de los delegados –dos por cada una de las secciones, más el secretario general-: “El Gobierno de cada Sección estará a cargo de un Comité Ejecutivo Seccional, (sic) el Comité Ejecutivo Seccional actual durará en sus funciones hasta el dos mil veinte y no podrá ser removido total o parcialmente debiendo ocupar el mismo cargo de acuerdo con lo establecido por estos Estatutos”.

Además: “Después del año dos mil veinte serán electos vía votación de acuerdo al orden establecido”.

Las diferencias entre quienes apostaban a la reforma estatutaria y los que eran partidarios del no, se pusieron de manifiesto desde la mesa dictaminadora, en la que se discutió el tema. Ahí, Alonso, según habría dicho posteriormente, votó en contra de introducir cambios, sumándosele otros dirigentes, por lo que en la votación se decretó un empate.

El presidente del SUTGCDMX, Juan Ayala Rivero, habría planteado que fuera el Congreso el que decidiera. Sin embargo, la pretensión no fructificó debido a que se argumentó que en la mesa dictaminadora no había dictamen aprobado.

Durante la clausura del congreso extraordinario -el lunes 16 de mayo-, un Ayala Rivero desencajado, mostró que no esperaba un revés de la magnitud que se le propinó. Y es que la pretensión de mantenerse en el poder sindical sin tomar la opinión de los trabajadores era un despropósito, ya que mientras la Ciudad de México pretende una Constitución Política de vanguardia, su sindicato buscaba encabezar la antidemocracia.

Es una ironía que un par de días antes el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, había externado su ambición de ser Presidente de la República. La permanencia de Ayala Rivero en la dirigencia del SUTGCDMX -reelecto para un periodo de cuatro años en julio de 2015-, sólo puede entenderse con el apoyo del gobierno de la ciudad.

En ese sentido, debe concluirse que la oposición a la reforma estatutaria debió haber sido operada desde instancias del gobierno citadino. Si el secretario general de la sección uno -la más numerosa- impulsó el voto en contra, seguramente lo hizo con línea de un funcionario con poder de decisión; en julio del año pasado, en la reelección de Ayala Rivero tenía condiciones para ser su sucesor, pero sorpresivamente decidió no disputarle la Presidencia del SUTGCDMX.

El revés a la pretensión de los dirigentes sindicales de los trabajadores del gobierno de la ciudad de mantenerse en el poder sin pasar por el filtro de una elección, pega de lleno en las aspiraciones presidenciales de Mancera, toda vez que pone de manifiesto que su gestión carece de capacidad de operación, además de ser una contradicción en su bandera de aumentar de manera paulatina el salario mínimo.

Después del fracaso del proyecto de Ayala Rivero, surgieron versiones que simpatizantes de José Medel Ibarra, ex dirigente de esa organización, y ex funcionarios citadinos como Federico Escobedo Miramontes y Flavio Ramírez León fueron los impulsores del rechazo. La versión no ha sido corroborada, pese a una suspensión de un tribunal administrativo concedida a petición de Marta Malagón, dejó al descubierto los entuertos que el dirigente sindical ha dejado en cinco años.

La reforma abortada hubiese sido la tercera durante la gestión de Ayala Rivero: en las primeras semanas después de haber tomado posesión en julio de 2011, impulsó cambios para permitir la reelección; hace unos meses se adicionó un tercer nombre al sindicato para adecuarlo a la Ciudad de México, y la del pasado lunes 16 de mayo.

“Hoy más que nunca tenemos que entender que la lucha no se hace con gritos”, externó Ayala Rivero al clausurar el Congreso extraordinario, en el que fue enfático al señalar que los procesos electorales continuarán de acuerdo con lo previsto por los estatutos sindicales.

Una fotografía en la que el dirigente sindical aparece sentado con la cabeza agachada, desolado, da una idea clara del tamaño de la derrota que se le propinó.

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