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Del Cine y las Leyes

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“Ausencia de Malicia”

O Presencia de Inocencia

*La Ética Periodística y el Profesionalismo

*Ecuación: Varias Fuentes, Varias Verdades

*El Poder de los Medios en Pleno Debate

*Ante Información Falsa, Probar que lo es

POR HORACIO ARMANDO HERNÁNDEZ OROZCO*

“Ausencia de Malicia” (“Absence of Malice”), película estadounidense, dirigida por Sydney Pollack, con las actuaciones de Paul Newman (Michael Gallagher), Sally Field (Megan Carter) Bob Balaban (Elliott Rosen) y Wilford Brimley (Robert Wells), cuyo estreno fue en 1981.

Michael Gallagher, hijo de un jefe de la mafia ya fallecido, se dedica al comercio de licores; el Fiscal Elliott Rosen investiga el asesinato de un líder sindical e inventa una historia que involucra a Michael; esta falsa información es difundida por la novata periodista Megan Carter y además acosa a Michael a fin de obtener una exclusiva. Michael hace uso de su astucia e inventa supuestos actos de corrupción de James Quinn, que es el Fiscal en Jefe, y de nueva cuenta Megan Carter cae en el engaño y publica esa segunda nota.

REGLAS DE ORO DEL PERIODISMO

Según el libro de estilo del periódico español El País, existen tres reglas de conducta para el periodista; la primera, que los rumores no son noticia; la segunda, que en caso de conflicto hay que escuchar o acudir a las dos partes, y por último, que los titulares de las informaciones deben responder fielmente al contenido de la noticia.

En la película de Sidney Pollack, se cuestiona si la periodista Megan acató o no con estas tres cláusulas, y a partir de este análisis, es que se define si hay o no ausencia de malicia en las notas periodísticas que publicó.

Los errores que comete Megan son: primero, no confirmar la información que obtiene de una fuente; segundo, no obtener declaraciones de asentimiento o desmentido del involucrado en el tema; tercero, poner un título sinuoso, que sí corresponde en cierta forma al contenido de la noticia, pero como ésta resulta incompleta genera cierta ambigüedad.

No obstante estos tres errores, sigue vigente la pregunta: ¿existió o no malicia en su nota?

Cuando Gallagher aparece en las oficinas del periódico, le reclama a Megan la noticia, ella simplemente responde: “Lo llamé por teléfono para que hiciera declaraciones, pero usted no estaba”.

LA VERDAD DE LA NOTICIA SEGÚN LA FUENTE CONSULTADA

Un buen periodista cuenta con un tino para escribir sobre asuntos que sean de interés a la comunidad, y para dar una buena noticia consulta diversas fuentes, y tantas fuentes sean consultadas puede tener varias verdades posibles, pero la veracidad de la nota dependerá de la confiabilidad de la fuente.

Megan obtiene la nota de su primera publicación del escritorio del Fiscal Elliott Rosen, cómo es que dude de la veracidad de esa información, cómo podría ella saber que era falaz esa supuesta investigación.

La segunda nota que publica respecto a los actos de corrupción de la Fiscalía, la obtuvo de manos de Wells, quien es asistente del fiscal Rosen, que para ella resultaba ser una fuente confiable; y de nueva cuenta, cómo es que dude de la veracidad de esa información, cómo podría ella saber que era falaz esa supuesta corrupción.

La confiabilidad de la fuente no necesariamente implica la veracidad de la nota; el periodista no puede ser un intérprete o un manipulador de la realidad como el artista, es un transmisor de lo que pasa en su entorno, tal y como sucede, sin agregar ni omitir detalle alguno, su postulado es no distorsionar el evento.

LA DEMOCRATURA EN TIEMPOS MODERNOS

El sociólogo francés Gerard Mermet crea el neologismo Democratura que se refiere a la dictadura de los medios de comunicación, y en la película “Ausencia de Malicia”, se advierte tal democratura, pues Gallagher pide una reivindicación a los directivos del periódico y les dice: “En primera página escriben que soy un criminal. Cuando se me absuelva ¿en qué página se me pondrá? ¿En la última?”, es claro que vende más una primera plana amarillista que una última página de una verdad.

La disputa por obtener la primicia o exclusividad de una nota, deja a un lado cuestiones éticas y profesionales, la veracidad de la noticia es cosa secundaria; la incansable búsqueda de noticia y los intereses particulares de las propias fuentes son una mezcla peligrosa, y en muchas ocasiones se cree que no se cruza ninguna línea ética, aunque ello es cuestionable.

En “Ausencia de Malicia”, se retrata lo inescrupuloso de las relaciones entre el periodista y las fuentes, Megan quiere una notica sensacional que la lleve a la primera plana, y el fiscal Elliott Rosen quiere ejercer presión sobre Gallagher, todos ganan, menos Gallagher.

LA LIBERTAD DE PRENSA Y LA VERDAD

La película muestra el poder de los medios de comunicación que pueden arruinar la vida de una persona haciendo eco de rumores o informaciones sin comprobar, y de cómo esas conductas inmorales quedan impunes al amparo de una mal entendida “libertad de prensa”; así como el poder público se sirve de los medios filtrando información que conviene a sus intereses. En este juego inmoral ambos salen beneficiados a costa de vulnerar leyes y perjudicar a ciudadanos inocentes.

Cuando Megan se entera de los supuestos actos de corrupción, le pregunta a Michael que le diga la verdad, y su respuesta: “¿Si te digo la verdad a quién se la diré? ¿A ti, el ser humano, o a ti, la reportera?”

Es obvio que cuando no se siguen las elementales normas de investigación, procesamiento de datos obtenidos y la redacción de un texto, se puede destruir la vida de una persona.

La buena fe (ausencia de malicia) del periodista debe presumirse, por ello si alguien alega una vulneración a sus derechos por la difusión de una información falsa, debe probar que lo es; no obstante la presunción de buena fe, el periodista no queda excluido de cometer un error, pues la naturaleza dinámica de su labor, en algunos casos, le impide ser exhaustivo.

La ausencia de malicia a que hace referencia la película, se advierte cuando el Comisionado del Fiscal General interroga a todos los involucrados en los supuestos actos de corrupción, y Megan reconoce que en las decisiones que tomó, era insuficiente no tener ánimo de hacer el mal, sino que era preciso pensar en los daños que podía ocasionar a personas que no tienen culpa de nada.

El 19 de mayo de 2006, se promulgó la Ley de Responsabilidad Civil para la protección del Derecho de la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen en el Distrito Federal, que tiene como objeto regular el daño al patrimonio moral derivado del abuso del derecho de la información y de la libertad de expresión, pero si esa es la finalidad de la ley, ¿será válido que el afectado deba probar la falsedad de la información?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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