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Los Dados de Dios

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De las Técnicas de “Chucho el Roto” a los Delitos de Cuello Blanco

*Los “Milagros” de Guillermo Padrés, un día sí y el Otro También

*Entierros de Cajas Fuertes y Contenedores de Pablo Escobar

*Supuesta Historia Ocurrida en una Vecindad del Centro Histórico

*Abundancia en México de Latrocinios de Personajes de Polendas

POR NIDIA MARIN

A la “Chucho el Roto”. Así le dicen al estilo de enterrar el dinero mal habido, hoy presente en el caso del ex gobernador Guillermo Padrés. Presuntamente en el rancho “El Milagro” fueron encontrados 250 mil pesos y aunque no se sabe con exactitud en qué parte de la propiedad, se especula que estaban escondidos. Seguramente el ex funcionario exclamó “¡milagro!”, “¡milagro!”, pero como dicen en los pueblos “se me hace chiquito el mar…”

El asunto es que se utilizó la técnica más antigua de la historia para esconder las raterías: un muro en la pared o en “entierros”. Ha sido utilizada por los grandes delincuentes, como el narco de narcos Pablo Escobar Gaviria, en una de cuyas mansiones, en este caso en Miami, hubo hallazgos de cajas fuertes, enterradas, repletas de millones de dólares. Y no solamente en los Estados Unidos, sino que en Colombia un campesino encontró, en la que fuera una granja del delincuente, adentro de unos contenedores, también enterrados.

En este asunto de Padrés la técnica de “Chucho el Roto” pareciera estar presente, puesto que de acuerdo a las informaciones durante el cateo realizado por la Fiscalía Especializada de Investigación en Hechos con Corrupción, se efectuó el decomiso de maletas con más de 250 mil pesos.

Sin embargo, hay quienes rechazan tal posibilidad al señalar que no habría necesidad, puesto que para no dejar huella, estaban en el tiempo de su gobierno los paraísos fiscales… más bien todavía existen pero ahora con el riesgo de ser exhibidos por el Consorcio de Periodistas de Investigación que ya hasta publicó la base de datos de los Panama Papers, para que cualquier persona pueda buscar los nombres de más de 200.000 empresas, fundaciones y fondos de inversión que operaron en paraísos fiscales desde 1977.

¿Dónde estaban entonces los 250 pesos presuntamente de Guillermo Padrés? Ni modo que entre la paja de los cuacos. De tal manera que la especulación más certera es que las maletas estuvieran escondidas en las paredes o enterradas.

UNA HISTORIA DEL

FAMOSO LADRON

En este punto es donde recordamos una historia que contaban los abuelos escenificada en la calle de La Soledad casi esquina con Jesús María en el Centro Histórico. Narraban que en los años 30’s, entre las tiendas “La Eréndira” y “La Paloma” había una vecindad que provenía del siglo XIX y que, como la mayoría de aquellas de esos tiempos fue la residencia de personajes pudientes, convertida con el tiempo en habitación popular, es decir en una serie de viviendas de bajo costo para los ciudadanos de escasos recursos.

Pues bien, en esa vecindad aseguraban había vivido “Chucho el Roto”, quien escondía el fruto de sus hurtos en las paredes y bajo las gruesas baldosas de piedra. Ello, un buen tiempo después de que Jesús Arriaga estuviera tras las rejas en la Cárcel de Belem de la capital del país y luego de que fuera trasladado a San Juan de Ulúa, de la que se fugó adentro de un barril.

El asunto es que allá por la tercera década del siglo veinte el propietario de “La Paloma” encontró mucho dinero entre las paredes de la parte de aquella vecindad convertida en una tienda al mayoreo de ropa interior. Había desde las de plata de diversas etapas de la historia de México hasta “peluconas” (monedas de oro con la efigie del rey Felipe V con peluca).

Su negocio floreció durante algunos años pero don Chava murió decían que como consecuencia de haber respirado gases procedentes de aquellos metales. Sin embargo, los médicos aseguraron que padecía de cáncer.

Este hombre, padre de una docena de hijos, de ser verdad la historia se benefició fortuitamente de los latrocinios de un ladrón.

Pero en esa materia, la de los hurtos y corrupción nuestra historia es abundante. Hay ladrones de cuello blanco y de cuello azul (los trabajadores o más bien sus líderes).

Dicen los estudiosos del tema al definir al delincuente de cuello blanco (los más perniciosos):

1- Utilizan su condición social para insertarse en el ámbito dentro del cual realizará el hecho delictivo

2- Se maneja con la credulidad o ignorancia de la víctima por conocer la forma de realizar el ilícito bajo una apariencia legal.

Hay que hacer notar que de acuerdo a la Antología de la Criminalidad del Centro de Estudios Avanzados de Las Américas Maestría en Criminología, en un segmento denominado “El Delito de Cuello Blanco y Las Cifras Doradas de la Delincuencia” señala que los dos momentos más importantes en la historia de la Criminología han sido la aparición del libro de Cesare Lombroso, “El Hombre Delincuente”, en 1876, el cual señala el nacimiento de la criminología: “…y en segundo lugar, el discurso pronunciado por Sutherland ante la Sociedad Americana de Criminología, en 1949, en el cual define el concepto de Delito de Cuello Blanco (White Collar Crime).

“Este concepto aparece recogido posteriormente en un libro del autor especialmente dedicado a éste, el cual constituye un detallado informe sobre setenta de las más grandes corporaciones mineras y comerciales sobre las cuales había habido decisiones de Tribunales y comisiones administrativas en Estados Unidos, así como sobre otras quince corporaciones de servicio público (energía y luz eléctrica) de ese país”.

Por cierto, Chucho el Roto era un simple delincuente común.

 

 

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