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Lascas Económicas

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Las Vapuleadas Economías de los Estados “Petroleros”

*Al Acecho Están la Pobreza, la Violencia y la Informalidad

*Imperioso Acciones Concretas, Pero sin Ningún Viso Electoral

*Imprescindible Contar con Estrategias Sectoriales y Regionales

POR LUIS EMIGDIO CONTRERAS

Si nos vamos a las frías y reales cifras del mercado energético nacional, podremos darnos cuenta que de hace dos años a la fecha las cosas han ido de mal en peor y esto se ha traducido en un desplome del precio promedio del barril de crudo mexicano de exportación en casi 68 por ciento, eso por un lado, y del otro, la producción petrolera también se ha reducido en más del 17 por ciento.

Estos hechos han repercutido en problemas importantes para la economía en su conjunto, pero más ha dañado a los estados donde la explotación de petróleo es la forma de vida de la mayoría de la población local. Y estamos hablando de entidades como Tabasco y Campeche en donde estas actividades representan cuatro quintas partes de la economía doméstica, que es el caso de la campechana y de tres quintas partes para la tabasqueña. Así de sencillito.

De acuerdo con datos estrictamente oficiales, las cosas en ambas entidades son muy adversas: en lo que hace a Campeche el Producto Interno Bruto local se cayó casi 7 por ciento entre 2012 y 2014, mientras que los tabasqueños pueden ufanarse que crecieron, ¡uff!, pero sólo en el orden de 0.3 por ciento en el mismo periodo.

Nos comentaba hace un par de días un consultor internacional especializado en el mercado de energía mexicano, por lo que hace a la industria, que las actividades productivas campechanas, de acuerdo a datos del INEGI, en términos anualizados se habían desplomado 8.1 por ciento y las tabasqueñas en 0.1 por ciento al último cuarto del año anterior.

Como lo viene proclamando la oposición en la Chontalpa, si bien a partir del petróleo se ven importantes flujos de dinero en la zona procedentes todo el tiempo del crudo, lo cierto es que la inmensa mayoría de la población de Tabasco y Campeche anda en la pobreza y en la pobreza extrema, por encima de la media nacional.

Como se ha dicho en distintos foros, y es menester insistir en ello, según el Índice de Marginación que realiza la CONAPO, Campeche y Tabasco ocuparon los lugares décimo y noveno a nivel nacional, por lo que en un escenario de mediano plazo y si no se actúa a la voz de ayer, el deterioro en la economía de los dos estados bien pudiera colocarlos en niveles de marginación y pobreza cercanos a Guerrero, Oaxaca y Chiapas, lo que conlleva –nos dijo un experto consultor- “al surgimiento de inseguridad, violencia, derechos de propiedad mal definidos, bajos niveles de inversión privada, deterioro de infraestructura, niveles altos de informalidad y mayor dependencia de la Federación en lo que a los ramos 28 y 33 corresponde”. El asistencialismo, pues, como forma de dependencia, alerta.

Datos no menores llaman a la toma de acciones: en el cuarto trimestre del año pasado, estas entidades presentaron tasas de informalidad laboral de 62.3 % para Campeche y 64.6% para Tabasco, muy superiores a la ya de por sí alarmante media nacional que es de 58.18 por ciento, lo que hace prioritario la formulación de estrategias que aumenten el tamaño de la economía formal.

Consultamos sobre el punto y nos recomiendan amigos puntuales que resulta clave reactivar diversos motores de crecimiento en estas demarcaciones.

Esto implica, por supuesto, la creación de infraestructura de transporte, puertos y carreteras, los anunciados pagos a proveedores por parte de PEMEX, la certificación de la mano de obra local, facilitar el acceso a las pequeñas y medianas empresas a instrumentos de financiamiento, integrar a la industria local a la proveeduría de la empresa petrolera.

Aunado a ello se requiere, a la voz de ya, incentivar el turismo para aumentar el ingreso y el consumo locales, diversificar la producción hacia otras ramas económicas de alto valor agregado como la industria de equipo naval, la aeroespacial, la agroindustrial, la de sustentabilidad energética y la metalmecánica; y además, respaldar a la población que se dedica a actividades primarias con programas de empleo temporal, la Cruzada Nacional contra el Hambre y Escuelas al CIEN, entre otras políticas públicas.

Como ya fuimos testigos a inicios del mes y encabezados por el mismo Ejecutivo, se dio a conocer el Programa de Reactivación Económica y Desarrollo Productivo para estos estados, que al menos dicen los respectivos trípticos, pretende utilizar la inversión pública como palanca que revierta el comportamiento negativo en esa parte del país.

Ante todo esto, más allá de lo que digan legos y economistas, resulta importante contar con acciones serias de planeación que contemplen enfrentar la significativa disminución del precio del petróleo. Ambas entidades tienen que generar estrategias sectoriales y regionales con visión de mediano y largo plazo en las que se identifiquen sectores con potencial de crecimiento, de creación de valor agregado y de generación de empleo formal. Se debe incluir en esta visión hechos que fomenten el desarrollo de capital humano como la capacitación y certificación para hacer frente y acompañar el desarrollo económico y social. Y todo esto en un marco general de credibilidad y sin fines político electorales o todo se quedará en una mera expectativa aspiracional. ¿Alguien se acuerda todavía de la Comisión del Balsas? Duda existencial.

Por lo pronto, estas Lascas Económicas quieren saber lo que vamos a hacer en el resto del país en esto del desplome permanente de los petroprecios. Ya se une con otras piedras de diversos hígados para tapar los conductos adecuados, no los inadecuados, y hacer menos doloroso el futuro. Ya le esperan en este mismo espacio, sí, pero la semana entrante. Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .

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