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El Cerebro, la Emoción, los Yunes

*Los “Olvidos” Tricolores de un Candidato

*La Incongruencia con la Realidad Personal

*Abrir Residencias: Explosión en la Cara

POR ÁNGEL LARA PLATAS

Dentro de no mucho tiempo los congresos de los Estados se verán obligados a legislar sobre temas que pensar en ellos ahorita parecería absurdo; se diría que se trata de medidas autoritarias, atentatorias contra la dignidad humana y los derechos del individuo.

El gasto que realiza el Estado para combatir los efectos de la obesidad tiende a crecer de manera acelerada, como acelerada es la vida que llevamos. A manera de excusa decimos que no tenemos tiempo para practicar deportes o hacer ejercicio, y el automóvil no lo soltamos ni para ir a la esquina. No nos detenemos para pensar que lo que nos falta es disciplina y voluntad, para hacer de nuestro cuerpo una unidad de mayores niveles de productividad.

 

Mientras no seamos conscientes del daño que provocamos a nuestro organismo en lo individual y al Estado en lo financiero, por la inactividad física y desorden alimenticio, las oportunidades de progresar como sociedad estarán cada vez más lejos, ya que los recursos se destinarán, de manera creciente, para atender los problemas derivados de la obesidad.

Por ello el comentario en cuanto a que, dentro de algunos años, el gobierno afrontará la necesidad de tomar medidas extremas para reducir los niveles de obesidad, que ya son alarmantes. Pareciera que por el momento no se quieren tocar los intereses de las grandes compañías refresqueras y las que elaboran productos chatarra. Tampoco se observan por ningún lado campañas agresivas para concientizar a la gente que debe procurar su salud. Tienen que convencer que el ejercicio no es opcional. Esto es para el cuerpo, pero el cerebro también está desatendido.

El cerebro es un músculo que requiere de ejercitación. Un cerebro que no está debidamente ejercitado no podrá aquietar sus pensamientos cuando agobian al individuo. Hay que recordar que la ética tiene su origen en los pensamientos. Los pensamientos son sumamente importantes para el desarrollo del individuo porque no tan solo impactan en el interior, sino en el exterior también. Un cerebro con bajo nivel de ejercitación se encuentra impedido para hacer los más elementales análisis.

El cerebro es la principal fuente de los sentidos, y de los sentidos proceden las emociones. Las emociones les dan fuerte impulso a los individuos, los proyectan, los conducen. Cuando las emociones no están sincronizadas con el buen funcionamiento del cerebro sobreviene la ansiedad, el enojo y la ausencia de alegría. Las emociones son fundamentales para las negociaciones en la política, al interior de la familia y en el mundo de la empresa privada. Las emociones son el resultado químico del hipotálamo.

La oración le hace bien al cerebro, pero por lo que sea no la practicamos. Está comprobado que la plegaria cambia la forma de las moléculas, las vuelve más sanas, más positivas, más vitales.

CAMPAÑAS JAROCHAS

Pareciera que la lucha electoral más cruenta se está dando en la arena veracruzana.

Miguel Ángel Yunes, candidato a gobernador por el PAN-PRD, arrancó su campaña proselitista con intensa metralla verbal enfocada a los probables vínculos que, según él, su contrincante y primo hermano Héctor Yunes Landa ha tenido con el actual gobernador del Estado. También se le ha ido con todo al PRI olvidando, para su conveniencia, que cuando ocupó la presidencia de ese partido en Veracruz, aplicó fórmulas que lastimaron los intereses de muchos priistas veracruzanos. Su discurso se ha nutrido de epítetos en contra del sistema político encabezado por el Revolucionario Institucional, al cual no tan solo perteneció, sino que fomentó prácticas que ahora cuestiona. Yunes Linares fue Secretario de Gobierno del priísta Patricio Chirinos Calero.

Hasta ahí todo era normal si consideramos el tipo de política que se practica en nuestro país. El problema le estalla cuando la gente se da cuenta que las críticas de sus discursos, pronunciados con vigor y énfasis, resultaron incongruentes con su realidad personal.

Precisamente cuando prometía acabar a patadas con la corrupción, como Fox con las tepocatas y víboras prietas; le empezaron a aparecer las propiedades de él y de su familia. El tema se tornó internacional cuando medios de comunicación del extranjero, descubrieron suntuosos y caros departamentos, edificios, mansiones, en zonas exclusivas de México y el extranjero.

Lo anterior dio motivo a que en el pasado debate (o como le quiera usted llamar), el otro Yunes, Héctor, lanzó a su contrincante sorpresivo y novedoso reto: Abrir las puertas de sus casas a un grupo de gente honorable, para que con vista propia, pudieran comparar si los bienes que observaban, más lo accesorio, correspondían a sus ingresos por salarios.

Pero la culpa no es de Miguel Ángel, es de sus asesores. Ninguno susurró a su oído aquella conseja popular que dice: “No acuses a tus congéneres de lo que tú mismo has consentido y practicado, por que más pronto que tarde, te explotará en la cara”.

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