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Del ABC Político

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*La Ciudad de México, el Patito feo de los Políticos

*Infidelidad de los Partidos con los Capitalinos

*Podredumbre en el Sistema de Justicia ¿Sorpresa?

POR GERARDO LAVALLE

A.- ¿Qué tiene la Ciudad de México que es virtualmente despreciada por los líderes nacionales de los llamados “tres grandes partidos” de la política nacional?

Si usted observa, y sin pretender ser acucioso, encontrará que Manlio Fabio Beltrones (PRI), Ricardo Anaya (PAN) y Agustín Basave (PRD) dedican lo mejor de sus esfuerzos a otros temas.

Revisémoslos juntos.

Beltrones: de gira casi todos los días. Recorre las 13 entidades en donde habrá elecciones el 5 de junio. No se le ha visto en la Capital ni una sola vez. Le ha dejado el trabajo a Mariana Moguel, dirigente interina del PRI-DF –ningún partido ha cambiado el final de la ubicación- que hable con los priístas capitalinos para, supuestamente, organizar el camino a la “victoria” en los comicios locales para elegir a los asambleístas Constituyentes.

Anaya: de gira semanal, solamente los fines de semana, en diversas entidades para “apoyar” a los candidatos que presentó de manera individual y en alianza con el PRD. A Mauricio Tabe le ha dejado la responsabilidad de poner en marcha “la ola azul” que avance y gane posiciones en la Ciudad de México.

Basave: tiene más interés en sentarse en las curules del Senado de la República –aunque a él le corresponde una curul en San Lázaro- para dialogar con los coordinadores parlamentarios del PAN y de su partido, a fin de “sacar la reforma de las leyes secundarias del Sistema Nacional Anticorrupción”. A Raúl Flores le ha responsabilizado de todo el manejo partidista en la Capital.

¿Y cuáles son los resultados?

Para el PRI el camino está más empedrado que las calles de San Ángel.

Para el PAN las oportunidades se reducen con la nominación de sus candidatos.

Para el PRD solamente hay reacciones a las afirmaciones –sin razón, ciertamente- de Morena.

Mientras Beltrones habla ocasionalmente de Andrés Manuel López y pone en tela de duda la imparcialidad de los consejeros electorales –sin decirlo- y de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Anaya y Basave, sobre todo éste último, se desgasta innecesariamente acusando al que alguna vez ocupó el lugar que el académico ostenta hoy en día.

Para Raúl Flores se ha vuelto monotemático: Andrés Manuel López Obrador y Martí Batres “difaman y mienten”. ¿Por qué lo dice? Porque ambos personajes acusan un día sí y otro también que el gobierno de la Ciudad de México reparte despensas y mantiene los apoyos a quienes conforman los padrones de programas sociales. Acusan, los de Morena, que el gobierno de Miguel Ángel Mancera les retirará los apoyos a los que no voten por los candidatos del PRD.

Sin embargo, ninguna de las partes, PRD y Morena, aporta pruebas y solamente son los dichos de unos y otros.

De la señora Moguel poco se sabe. No es priísta de abolengo. Es neopriísta y por los resultados hasta ahora observados, no se “despierta” a las bases. Quizá la falta de conocimiento de lo que es y lo que era el PRI la lleva a equivocarse y a no ser lo suficientemente cercana a quienes podrían hacer la talacha. Esa que le hace falta a todos los partidos para convencer a los ciudadanos.

El PRI-DF vive oculto.

Y del PAN, con Mauricio Tabe como uno de los mayores activistas, se debe decir que con todo y el periscope de Xóchitl Gálvez y de Christian Von Roehrich de la Isla, la contingencia ambiental de hace tres semanas, le pegó en la línea de flotación.

B.- La memoria es infiel como lo han sido decenas de militantes, hombres y mujeres, con el PRI. Lo abandonaron cuando no les dio el espacio demandado. Sin embargo, dentro de la infidelidad los recuerdos afloran cuando hay situaciones similares.

Y hete aquí la infidelidad de los capitalinos para el PAN: hace tres años, desde Acción Nacional se promovieron amparos para los propietarios de automóviles que habían salido de circulación por contaminar más de lo permitido.

Fueron miles de automovilistas los que se beneficiaron.

Y el PAN lo presumió como el “logro para los ciudadanos”.

La contingencia ambiental, sin embargo, revirtió “ese logro”.

Antes de la contingencia, miles de autos con hologramas 0 y 00 circulaban todos los días.

Hoy ninguno de ellos lo hacen.

¿Votarían por el PAN quienes ayer obtuvieron el amparo y hoy están obligados a “descasar” dos días a la semana?

Y mire que son algunos miles de automóviles.

Y de los otros, los que adquirieron coches nuevos y se endeudaron para por circular los siete días de la semana, esos, esos no serán votos para el PAN.

¿Qué harán aquellos y aquellas que han sido humilladas por el periscope del city manager de la Miguel Hidalgo?

Tampoco irán a las urnas para apoyar a los que los persiguen en “aras de cumplir la ley”.

No hay un escenario triunfador. Aunque cuente con candidatos de prestigio político, no por ello inmaculados, se abren los espacios.

Porque también algunos de los postulados tienen algo de sus pasados que no se ha contado, pero que mucha gente conoce.

Aquí sí y para evitar la aplicación del derecho de réplica, a quien le quede el saco… ya sabe.

Así que, la pregunta se mantiene de pie: ¿por qué a los líderes nacionales de los tres partidos grandes no les atrae la maravillosa Ciudad de México para realizar trabajo político y lo decantan con sus dirigentes locales?

Como diría el clásico: ¡Que conteste la ciencia!

C.- Con más cuestionamientos que aciertos, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, se fue.

Dejó una estela de dudas. Dudas que difícilmente se disipan, porque tienen el tufo de militancia partidista.

No fuimos muchos los que expresamos en tiempo y forma que el informe final tendría sus asegunes. Hay quienes sostienen que las pruebas encontradas por el GIEI darían pauta a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para abrir “una investigación” y hasta “una recomendación” al Estado mexicano.

Es salirse con la suya.

Al conocer el informe, me sorprendió que “descubrieran” cómo está podrido el sistema de justicia en México. Es algo sabido y que, desde el Congreso de la Unión, la sociedad civil y del mismo Ejecutivo, se intenta corregir.

¿Fue el Estado el que secuestró a los normalistas?

¿El hecho de que la opinión de los expertos sostenga que en el secuestro participaron elementos federales constituye el “crimen de Estado”?

Me quedo con muchas dudas. Tanto de las versiones del GIEI como las de la PGR. ¿Tiene responsabilidad el señor Tomás Zerón?

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