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Del Cine y las Leyes

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“El Sastre de Panamá”

*Licencia Para Defraudar

*Cómo Obtener Recursos Ilícitos Para Sufragar Gastos de Espionaje

*Servicios Secretos: Problema Crucial Para los Estados de Derecho

*Ninguna Democracia Necesita el Trabajo de Espías sin Control

POR HORACIO ARMANDO HERNÁNDEZ OROZCO

“El Sastre de Panamá” (“The Tailor of Panama”), película americana, dirigida por John Boorman, basada en el libro homónimo de John le Carré de 1996, con la actuación de Geoffrey Rush (Harry Pendel), Pierce Brosnan (Andy Osnard) y Jamie Lee Curtis (Louisa Pendel), cuyo estreno fue en el año 2001.

Harry Pendel había sido el sastre particular del general Noriega y ahora, en un clima político distinto, aunque igualmente corrupto, continúa ejerciendo su profesión con todos los altos cargos de la política y de la mafia del país. Andy Osnard, un espía británico venido a menos, es destinado a Panamá. Una vez allí contacta con Pendel, cuya esposa Louisa trabaja para el presidente de Panamá; la nueva misión de Osnard será averiguar las intenciones del gobierno con respecto al canal.

La historia se edifica sobre el engaño, Pendel ha inventado un pasado para conquistar a su esposa Louisa, y cuando Osnard le elige como el hombre ideal para llevar a cabo su misión, inventa un presente mediante una absurda historia: El gobierno panameño pretende vender el canal a los chinos; sin embargo este nuevo engaño es tan descabellado que todos quieren sacar tajada; por la información Pendel pide 10 millones de dólares, Osnard eleva esa cantidad a 15 millones, y el contacto de Osnard pide al gobierno americano 20 millones, a fin de financiar un golpe de estado que pueda evitar la supuesta venta del canal. La película se convierte así, en un proceso de autoengaños y mentiras a conciencia. Osnard y Pendel, encarnan un papel de demiurgos que mueven a su antojo los hilos de la trama; el desenlace es fatal, una nueva intervención militar de los Estados Unidos para recuperar el famoso Canal de Panamá.

LA ACTIVIDAD ILÍCITA DEL ESPIONAJE

“El Sastre de Panamá” es una especie de evaluación sobre la decadencia de cierto tipo de espionaje vigente en los años de la guerra fría, donde la amenaza del comunismo es cosa del pasado, pero los riesgos para las naciones no han cesado, pues el interés económico sigue siendo el pretexto para espiar a los países vecinos.

En un Estado de derecho, los servicios secretos presentan un problema crucial, pues en aras del bienestar público, incumplen la ley, tanto la propia como la ajena; esto sucede en las “operaciones encubiertas” cuya finalidad y métodos son contrarios al marco jurídico.

Los métodos usuales del espionaje son la intervención de comunicaciones privadas y el sabotaje, por eso en países donde no existe el Estado de derecho, los servicios secretos no tienen ningún problema, ni con la ley ni con los medios de comunicación, pues la ilicitud gubernamental es cosa del día a día.

RECURSOS ILÍCITOS PARA EL ESPIONAJE

“El Sastre de Panamá” es claro ejemplo de cómo obtener recursos ilícitos para sufragar los gastos del espionaje; cuando Pendel informa sobre la supuesta venta del canal, solicita una cantidad de dinero para apoyar un eventual golpe de estado y evitar esa venta, el espía británico que ha obtenido la información pide una cantidad mayor y el contacto con el gobierno americano duplica la cifra inicial, dinero que nunca se emplea en el supuesto golpe de estado.

Ninguna sociedad democrática necesita espías que trabajen sin control y sin encargo plausible del Estado, por ello la actividad del espionaje debe ser auto sustentable, de tal forma que los servicios secretos solucionan este dilema a través de triangulaciones de dinero, pero los servicios secretos no es un tema menor, más cuando combaten activamente al lavado de dinero y al terrorismo.

Los servicios secretos de países no democráticos también son tradicionalmente menos escrupulosos cuando se trata de obtener fondos: tráfico de armas y drogas, violaciones de embargos, robo de tecnología, así funcionaba la KGB o la Stasi.

Es obvio que los servicios secretos jamás deben orientarse a la obtención de dinero, pues con los recursos que obtienen, el bien público fácilmente se desvía y se convierte en una cuestión de interés propio, así la misión de Osnard en Panamá, se convirtió en su propia misión y en sus propios fondos.

LOS PAPELES DE PANAMÁ Y LA CIA

Se sabe que la CIA realizó misiones similares a las que narra la película, como lo es la caída del primer ministro iraní Mossadegh en 1953, o del presidente Guzmán en Guatemala en 1954, la lista incluye al escándalo Irán-Contra, que resurge en su debate con el nuevo entramado de los Papeles de Panamá (Panama papers), cuya información establece que en 1986, la CIA posibilitó un envío de armas a Irán, que estaba sometido a un embargo, a cambio, Irán mediaría para la liberación de rehenes estadounidenses en Líbano y pagaría fondos con los cuales la CIA financió la insurgencia contra el gobierno sandinista de Nicaragua.

Las pistas de los Papeles de Panamá, en los que aparece el Irán-Contra, además de varias empresas fantasma que habrían facilitado envíos de armas a regiones en crisis, se basan en hechos documentados.

DE HARRY PENDEL A JOHN DOE

El canal de Panamá representa un poder geoestratégico propicio para la actividad económica mundial, por ello el interés que tienen las grandes superpotencias por controlarlo; aunado a que por mucho tiempo se le consideró un paraíso de drogas y dinero.

Harry Pendel, se convierte en el informante de Osnard, que aprovecha la ocasión para sacar a flote su verdadero yo, un espía amoral que no está al servicio de su "majestad la reina de Inglaterra" sino que trabaja en su propio servicio.

La filtración informativa de documentos confidenciales de la firma de abogados panameña Mossack Fonseca es conocida como los Papeles de Panamá; la fuente no identificada dio esta información al periódico alemán Süddeutsche Zeitung, que posteriormente compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, revelando el ocultamiento de propiedades de empresas, activos, ganancias y evasión tributaria de jefes de Estado, líderes de la política mundial y personalidades de las finanzas, negocios, deportes y arte.

El informante tomó el seudónimo de John Doe, (Juan Pérez), su primer encuentro con el diario alemán ocurrió en 2015 y tras casi un año de rigurosa investigación periodística, el 3 de abril de 2016 se empezó a publicar la información creando gran expectación e interés.

Los datos de la filtración revelan la posible evasión de impuestos, el encubrimiento de acciones delictuales y la protección de criminales a través de empresas offshore, utilizadas también para el financiamiento de grupos terroristas.

Pero, con la filtración de los papeles de Panamá ¿algún día se sancionara a los evasores del fisco Mexicano?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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