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Los Papeles Manchados de Impunidad

*Corrupción e Impunidad Duermen en la Misma Cama

*¿El color? De Acuerdo al Cristal por el Cual se le Mire

*A Estas Alturas ha Transmutado en Doctrina Ideológica

*El Baño Mojó al Candidato Miguel Ángel Yunes Linares

POR ÁNGEL LARA PLATAS

Con el escandaloso asunto del Panamá Papers, cualquiera puede constatar sin el mayor asombro, que la corrupción, la impunidad y la falta de transparencia, es un mal que padecen muchos países en el mundo, sin distingo de las ideologías que caractericen a sus gobiernos. Es decir, el asunto de la corrupción aparece ya como un estilo de vida que ha invadido diversos ámbitos de la política, la clase empresarial y el sector social, que es lo más grave. La corrupción transita por caminos asfaltados de impunidad porque, a través del tiempo, los modelos de corrupción se han construido de tal manera que no se distingue tan fácilmente de qué lado está la carga de la culpa: del que pide o del que ofrece. Y en ése pimponeo de culpas se pierde la delgada línea de las imputaciones y las responsabilidades.

Se asegura que el problema no radica en la corrupción sino en la impunidad. Pero eso es solo una idea. La verdad es que corrupción e impunidad siempre han caminado de la mano, una no coexiste sin la otra; viven en el mismo cuarto y duermen en la misma cama.

Ambas partes se lavan las manos: el que ofrece mordida es para obtener algún beneficio, y el que pide es porque tiene la libertad de elegir a quien se le otorga. El primero, el ciudadano, argumenta que de no ser por esa vía, por la legal no conseguiría nunca nada. La otra parte, el funcionario, siente no cargar con pecado alguno, porque se excusa diciendo que es sólo uno de los eslabones de la gran cadena armada en torno a la corrupción y, de no hacerlo, hasta podría perder el empleo que es fundamental para el sostenimiento de su familia.

La corrupción toma el color de acuerdo al cristal por el cual se le mire. Después de conocer lo que un agente de tránsito de la Ciudad de México le decía a un automovilista, podemos distinguir que la corrupción ha transmutado a una doctrina ideológica.

Hace varios años, cuando un automovilista que de uno de los estados de la República entraba a la capital por la avenida Ignacio Zaragoza, y por los motivos que para el caso sobran, fue conminado a orillarse por un agente vial en motocicleta. Cuando el conductor, aceptando su culpa, le preguntó que si no violaba su código de ética al solicitarle de manera tan directa la famosa “mordida”, el genízaro respondió que lo hacía para apoyar la reforma administrativa, evitándole engorrosos y demorados trámites al pagar la multa en las oficinas dónde tendría que pagar. Ante tal argumento que llenó de asombro al automovilista, lejos de molestarse con el cumplido agente vial, concluyó que la corrupción es un problema cultural con profundas raíces en la sociedad.

Así de metida está la corrupción en la vida de los mexicanos, siempre al lado de su inseparable compañera: la impunidad.

Similar espíritu navega dentro del cuerpo de los que usan los servicios de los despachos que, a través de complicadas ramificaciones financieras por las que pasan recursos de origen sospechoso, para constituir empresas en país diferente al del origen del capital; ocultan la procedencia del dinero que, en el caso de los políticos, las probabilidades que sean de oscuro intenso son altas. Algo así es lo que ocurre en los paraísos fiscales. No es nueva la práctica de esconder recursos sospechosos que luego aplicarán en la constitución de empresas en cualquier país del mundo con impuestos a ras de suelo.

El reciente escándalo financiero, tal vez el más grande en ese tema, puso al descubierto nombres de grandes personajes del mundo de la política. Gente vinculada con el poder político y el poder económico. Lo curioso es que los empresarios cuyos nombres aparecen en la prensa mundial, no incurren en mayores delitos. De alguna forma estas acciones están protegidas con leyes laxas, pero al fin leyes. El caso de los políticos que han “invertido” su dinero en los llamados paraísos fiscales, pueden estar dentro de lo legal, pero no dentro de lo moral. Le tocará a la PGR investigar el origen del dinero que llevan a otro lado para no pagar los correspondientes impuestos en México.

El baño de la enorme exhibida mojó al candidato del PAN-PRD al gobierno de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares. Será su responsabilidad darle a los veracruzanos una explicación convincente para evitar que la decepción de los votantes, entre a las urnas electorales el próximo 5 de junio, tal como lo sugieren los mismos dirigentes del PRD.

No deja de ser una mala señal que, principalmente los políticos, saquen del país su dinero para evitar el pago de impuestos, tan necesarios para el desarrollo de nuestro país.

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