Las Revueltas de Silvestre

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El Fenómeno Electoral Contemporáneo

*Existe un Agotamiento del Modelo Formal Democrático

*Desesperación Ante la Irresolución de los Problemas

*Hay Abandono del Modelo de lo Políticamente Correcto

*¿Ejemplos? Keiko Fujimori, Veronika Mendoza y Trump

POR SILVESTRE VILLEGAS REVUELTAS

A partir del proceso revolucionario francés iniciado en 1789 y sobre todo durante la primera mitad del siglo XIX, aquellos políticos ligados un tanto a los valores del Viejo Orden Europeo criticaron una y otra vez lo que se dio en llamar como “espíritu de partido”. ¿Qué quiere decir ello? Simplemente que los aspirantes a gobernar, los representantes populares y las ya autoridades constituidas, en lugar de hacer el bien común al conjunto de la ciudadanía lo que buscaban era complacer a las clientelas y autoridades de los partidos políticos que los respaldaban. Su actitud frente al debate político y al devenir cotidiano era esencialmente FACCIOSO.

Hoy en el mundo contemporáneo, lo mismo en Europa que en América Latina y en los Estados Unidos existe, con variantes y en distintos grados de penetración una genuina actitud egoísta. Por ejemplo, las tribus perredistas que frente a la resolución de los verdaderos problemas que a diario tienen que sobrellevar el conjunto de los mexicanos, lo único que les interesa es responder a lo que les dicta el líder clientelar o simplemente aquello que les conviene personalmente. Frente a dicho talante mezquino que viene desarrollándose de tiempo atrás apareció una crítica a los partidos históricamente constituidos, por ejemplo en el Perú. Los especialistas en temas políticos de la nación peruana han subrayado que uno de los legados del binomio dictatorial Fujimori-Montesinos fue dinamitar el poco prestigio que conservaban los partidos históricos. En la más reciente novela de Mario Vargas Llosa titulada “Cinco esquinas” retrata el ambiente asfixiante producto por un lado del gubernamental toque de queda que interrumpía al anochecer la vida diaria de la ciudadanía y por el otro lado el irracional terrorismo de Sendero Luminoso que lo mismo asesinaba empresarios que paupérrimos campesinos. Éstos últimos preferían mantener una neutralidad para no ser víctimas de la represión de cualquiera de ambos, pero finalmente la violencia de los bandos en pugna se cebó en miles de ellos. Hoy, después de haber sido gobernados por al menos tres gobiernos distintos que abarcaron el variopinto arcoíris de lo políticamente correcto del neoliberalismo, los peruanos tienen a dos contenientes ligadas íntimamente al pasado violento: Keiko Fujimori y Veronika Mendoza. Como dijeran en México ¿En un futuro gobierno federal del PAN existiría una genuina diferencia ideológica entre Felipe Calderón y Margarita Zavala, dos panistas de vieja cepa, típicos ejemplos de la actitud facciosa partidista? La familia Fujimori es la misma mata con la misma educación y Veronika, quizá haya evolucionado dentro de la izquierda radical como sucedió con Mujica el expresidente de la República del Uruguay.

El otro caso realmente lamentable es lo que está sucediendo en España. Los más pesimistas dicen que en la historia iberoamericana, en ambas riveras del Atlántico, la vida política deambula entre largos periodos de dictadura, largos periodos de inestabilidad política y cortos momentos de lucidez ideológica y desarrollo económico. Como en el siglo XIX mexicano cuya legislación pretendía evitar las reelecciones del jefe del Ejecutivo y se tenía un miedo al poder discrecional de los Presidentes, ahora en España la clase política es víctima de la propia legislación electoral y del equilibrio entre poderes que la han llevado a un peligroso inmovilismo. No me queda duda que Mariano Rajoy es el típico ejemplo del tozudo gallego como ha habido tantos en la historia y le está apostando a ventanear, como decimos aquí en México, lo mismo el poco apoyo que tiene el líder del PSOE como el infantilismo de los nuevos líderes de partidos al vapor (Podemos, Ciudadanos, etcétera). Críticos en su origen de las medidas draconianas que afectaron el nivel de vida de todos los españoles y que hoy en el 2016, materializan estructuras partidarias que se manejan con el típico espíritu de partido faccioso, definido y criticado al inicio de este artículo.

En su desesperación porque los gobiernos no han logrado resolver sus cotidianos problemas, pueblos como el estadounidense se han volcado y ello ha sido un denominador común en la historia moderna por el líder carismático, por aquél que critica al establishment y paradójicamente el millonario Donaldo Trump pertenece a esa élite. Existen muchos ejemplos “urbi et orbi” que evidencian un agotamiento del modelo formal democrático sustentado en el juego de partidos políticos. Hay que buscar la renovación porque el camino contrario es el golpe violento, el gobierno de hecho.