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Del ABC Político

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lentes

POR GERARDO LAVALLE

A.- Respiramos una nata. Los ojos lloran. La garganta se irrita. Duele la cabeza. Desaparece el bueno humor. Y todo ¡por la contaminación!

Llevamos 25 días padeciendo altos índices de ozono. La autoridad repite hasta el cansancio: es el exceso de autos que circula en lo que Carlos Fuentes llamó “La Ciudad Más Transparente” y que hoy es de cielos grisáceos y escasos vientos con olores putrefactos.

Sí, la hasta hace menos de un mes inexistente Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) ha salido de las penumbras para imponernos nuevas reglas. No se conocen las que aplicarán a partir del primero de julio. Supongo que serán más estrictas que las actuales que para maldita cosa han servido.

Desde el momento en que se declaró la primera contingencia después de 14 años de no registrarse, pareciera que solamente a la Ciudad de México le compete pagar los platos rotos de la ineficiencia de los gobernadores de Puebla, Morelos, Hidalgo, Estado de México y Tlaxcala, aunque bien han colaborado los últimos cinco jefes de gobierno de lo que fuera el Distrito Federal.

Cuando Cuauhtémoc Cárdenas se alzó con el triunfo en la primera elección democrática para el Distrito Federal, poco se hizo por mejorar el transporte público. Algunos centímetros de Metro. Con Rosario Robles, en sus meses de jefa de gobierno sustituta, se inauguró un tramo que corre de San Juan de Aragón a Ciudad Azteca. Con Andrés Manuel López, hay que reconocerlo, se inició la línea B del Metrobús que, aunque redujo los carriles de Insurgentes y no resolvió el problema de congestionamientos, se colocaron las primeras piedras de lo que algún día será un sistema funcional. También, y hay que decirlo, decidió que era momento de hacer un “segundo piso”, planeado una década atrás y con su construcción incentivó el uso del auto.

Vendría Marcelo Ebrard y en aras de “hacer la obra del sexenio” para demostrar que era mejor gobernante que Felipe Calderón, osó aprobar la construcción de la Línea 12. Los resultados usted los conoce. En los seis años de Ebrard –por cierto ¿dónde está?- se privilegió el auto: se pavimentó el Circuito Interior con miles de toneladas de cemento adquirido para la Torre Bicentenario –embodegadas porque los vecinos se opusieron-; se dieron concesiones del transporte público y la construcción de los puentes de Los Poetas con su continuación hasta Periférico; se dejaron de edificar los conocidos CENTRAM (Centros de Transportación Multimodal) y se echaron a la basura cientos de trolebuses.

En esos seis años: 2006-2012, Ebrard dedicó –como ahora Mancera- sus mejores esfuerzos a tejer el andamiaje que le permitiera ser candidato presidencial del PRD –y de las izquierdas en su conjunto- en 2012.

Apostó todo su capital político, que hay que reconocer era mucho en esos momentos, a una encuesta. Y en la que solamente participaban Andrés Manuel y el propio Ebrard. La condición era: el que obtenga 3 de 5 puntos –respuestas a las preguntas- será el candidato.

Hay quienes afirman que Ebrard había ganado. López le arrebató la candidatura. Sin embargo, pasados los años ni uno ni otro han reconocido si hubo o no amañe en los resultados.

A la llegada de Miguel Ángel Mancera, del transporte nada se habló. Nada en serio. Simplemente se siguieron, presuntamente, los proyectos de la pasada administración. Hace 13 meses, el Gobierno de la Ciudad de México decidió que los autos viejos no circularían y una cascada de amparos derribó el muro construido por el equipo ambiental del gobernante capitalino. Equipo, por cierto, encabezado por Tanya Müller, secretaria del Medio Ambiente y quien ahora no ha tenido palabras para explicar las razones por las cuales el caos contaminante nos invadió.

B.- Sin embargo, debe admitirse que la contaminación ambiental no solamente se genera en la Ciudad de México, aunque también hay que reconocerlo, es en donde más se concentra.

La Comisión Ambiental de la Megalópolis decretó el pasado 5-6 de abril, la contingencia. Con el nuevo uso de lenguaje político, la medición para ser declarada la contingencia comienza en los 150 puntos de Imeca. Esos días, dejaron de circular cuando menos 2.5 millones de automóviles. Y no obstante, la Ciudad mantenía su grisáceo ambiente.

Es verdad que los 18 municipios conurbados con la Ciudad de México, en los que existen 2 millones de vehículos y un cúmulo impresionante de empresas contaminantes, también se aplicó la fase 1.

A pesar de ello, no supimos de otras medidas que hubiera impuesto el gobierno de Eruviel Ávila, como tampoco que los gobernadores de Puebla, Rafael Moreno Valle; de Tlaxcala, Mariano González Zarur –estaba en la fiesta de la clerecía-; de Graco Ramírez, de Morelos y de José Olvera, de Hidalgo.

Cada cual aplicó sus criterios en base a sus “soberanías” y dejó abandonada a la capital del país.

¿Pero en qué coinciden los gobernadores?

¡En hacer el trabajo conjunto!

¿Cuál es?

Construir una red de transporte público eficiente y articulado que le permita a quienes habitan en los 18 municipios del Estado de México conurbados con la Ciudad y los otros que están en parte de Morelos e Hidalgo, trasladarse de sus lugares de origen a los de destino.

He ahí, como diría la abuela, donde la puerca torció el rabo.

Porque en Pachuca está el Tuzobús… pero es local y apenas cubre 11 kilómetros. En Cuernavaca no hay un transporte que provenga o arribe hacia y de la Capital; en Puebla y Tlaxcala se sienten tan alejados del “aire venenoso” que no hay nada que conecte a las capitales.

No existe, por lo menos conocido públicamente, un programa de transporte que vincule a todas las entidades, no obstante que los estados circunvecinos a la Capital exportan entre dos y tres millones de visitantes cada 24 horas.

C.- Y viene uno de los problemas menos advertidos y que podría tener grandes consecuencias: el desabasto de productos básicos en la Capital.

Justamente el pasado día 7, cientos de camiones torton y tráileres que provenían de diversas partes del país, con cargamentos perecederos y hasta con vacunas, tuvieron que detenerse antes de ingresar al Estado de México, porque ahí estaban vigentes de las restricciones anunciadas por la CAMe.

La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga negociaba con los senadores –aunque no se sabe que pitos tocan en este tema- para que intervinieran ante las autoridades federales y permitieran el ingreso de los vehículos que traían hacía la Ciudad de México.

Argumentaba su vicepresidente que los productos podrían descomponerse por los excesivos tiempos expuestos al calor. Y las mercancías no llegarían al punto de destino con lo que comenzaría a cernirse una amenaza: desabasto.

Ignoro si la Central de Abasto tiene capacidad para mantener el surtimiento de artículos básicos durante más de una semana. Lo que sí advierto es que de repetirse la medida ambiental, lo probable es que los precios de verduras, frutas, legumbre, cárnicos y lácteos podrían aumentar de precio y ello dispararía la inflación.

¿Alguien habrá observado este tema?... ¿alguien se dio cuenta de lo que se generó con la restricción del Hoy No Circula por dos días?

Las preguntas las dejó para que las respondan los funcionarios que tomaron las medidas desde sus cómodos y costosos escritorios.

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