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A la Vuelta de la Esquina

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Los “Balconeados” de Abril en el Mundo y las “Offshore”

*Pareciera una Trama Internacional de John Le Carré

*Similitudes y Disparidades con “El Sastre de Panamá”

*Las Filtraciones o la Venganza Mediante los Circuitos

POR IVAN RUIZ

Se quiera o no “The Panamá Papers” evoca una película que sólo tiene que ver con la actividad de las filtraciones, más no con esta realidad del 2016 donde cientos de personajes de los máximos mandos gubernamentales en decenas de países, grandes empresarios, actores, actrices, directores de cine, futbolistas y en general estrellas del deporte fueron balconeados sobre presuntas actividades ilícitas en los denominados paraísos fiscales o en las llamadas “offshores” que no son otra cosa sino compañías constituidas fuera del país de residencia.

Sí, la película de marras es “El Sastre de Panamá” y a lo mejor la evocación se debe al país donde transcurre la trama, aunque el autor de la novela John Le Carré, desde luego que tenía tela de donde cortar puesto que había sido espía antes de dedicarse a escribir.

Desde luego que en la trama del siglo XXI no se trata de descubrir intenciones presidenciales respecto al Canal de Panamá porque hace tiempo (en 1977) que se firmó el Tratado Torrijos Carter (Omar Torrijos, Presidente de Panamá y James Carter, Presidente de los Estados Unidos) que le retribuía progresivamente la soberanía de la zona del canal a la república centroamericana.

No las coincidencias no están por esos motivos, aunque sí reiteramos por las goteras de información que se convirtieron en torrentes y se tradujeron en más de once millones de documentos en los que aparecen expuestos 12 lideres mundiales y en cuya publicación la gran relevancia fue del Consorcio Internacional de Periodistas Investigación.

Y en esos papeles hay de todo, hasta insignes pillos pertenecientes a nuestro crimen organizado de cabecera.

El escándalo pues es mayúsculo y por lo pronto en Rusia, a través del vocero oficial del gobierno ya están acusando a ex agentes de la CIA de la famosa ventilación.

La filtración de información se define como “la liberación intencional o sin intención o robo de información privilegiada. Puede ser el desechar inadecuadamente información de identificación personal en la basura o como resultado de un ataque cibernético refinado hecho por delincuentes a computadoras de corporaciones. Puede afectar a empresas grandes o pequeñas”.

UN LUGAR PELIGROSO ES EL ESCRITORIO

Todos los ingenuos pensamos que ya no podía haber algo más grave que el Vatileaks II, el asunto de revelaciones realizado por el sacerdote español Lucio Ángel Vallejo y la experta italiana en redes sociales Francesca Chaouqui, quienes revelaron documentos confidenciales de la Santa Sede y fueron detenidos por ello, mientras el Papa Francisco calificaba de un hecho “Deplorable” la exhibición de documentación comprometedora, apenas tres años después de que el mayordomo de El Vaticano Paolo Gabriele hiciera públicos otros documentos en 2012 cuando el Trono de San Pedro era ocupado por Benedicto XVI.

No, nadie pensó que podía haber algo mayor, sobre todo por lo multitudinario del asunto, cuando surge este nuevo escandalazo que sacude gobiernos y honras.

Nadie está a salvo. En cada circuito electrónico hay un vigilante en potencia, un vengador pendiente. Alguien que puede producir un caos como el que se está observando en el mundo, en el cual aquellos que construyeron su carrera en el rubro que fuere durante décadas, en un día ven destruida su reputación.

A lo mejor es como dijo Henry Kissinger: “El noventa por ciento de los políticos dan mala reputación al diez por ciento restantes”.

O más bien como escribió Le Carré:

“Hasta que no tengamos una mejor relación entre el rendimiento privado y la verdad pública, como se demostró con Watergate, nosotros como el público tienen absolutamente derecho a permanecer sospechoso, incluso despectivo, del secreto y la desinformación que es el resumen de nuestras noticias”.

Y que tal sí…

“Un escritorio es un lugar peligroso desde el cual ver el mundo”.

En fin que siguiendo con Le Carré y su trabajo en la novela “El Sastre de Panamá”, debemos entender que hay similitud en algo de lo que hoy sucede: en la obsesión por el dinero y por la ruptura de las normas que tienen tanto el personaje de la película (“Andy Osnard”) y los señores y señoras que hoy son señalados por haber realizado actividades diversas que involucraron el no pagar impuestos en sus países, además de otras lindezas.

A lo mejor los que no son políticos no tendrán mayores padecimientos después de la soberbia balconeada, pero los que se ubican en el candelero de los gobiernos del mundo ¡seguro que deberán responder por sus actos!

Por lo menos es lo que se ha ido apreciando en la última semana después de ventilados los famosos papeles.

¿Usted ya pagó impuestos o está en una Offshore?

 

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