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Fecha Crucial el 5 de Junio Para los Dirigentes de los Partidos “Fuertes”

*Con las Victorias, Beltrones, Anaya y Basave, Observan el Porvenir

*Si son Derrotas, las Carreras Políticas Llegarían al Final del Camino

*AMLO Tirará su Último As; la Incertidumbre Será su Fiel Compañera

POR ALBERTO ALMAZÁN

Con el arranque de las campañas electorales en busca de 12 gobiernos, 965 alcaldías, 388 diputaciones locales, 239 de mayoría relativa y 149 de representación proporcional, más 60 asambleístas constituyentes en la Ciudad de México, quienes se juegan la sobrevivencia política no son los candidatos.

No.

Son los líderes de los partidos políticos considerados “fuertes” en el abanico de la partidocracia.

Para Manlio Fabio Beltrones Rivera, el experimentado, al que Andrés Manuel López como muchos otros opositores e incluso dentro de su partido, llaman “Don Beltrone”, su permanencia en la política activa se escribe en esta página electoral.

Los triunfos que su partido y sus candidatos obtengan, sellarán su destino.

Ricardo Anaya Cortés, el más joven de los tres dirigentes en cuestión, el que ambiciona ser candidato de su partido, el PAN, a la Presidencia de la República, al que se le conoce por el “parricidio político” practicado en el momento en el que ganó la dirección del instituto, el que durante seis meses se integró el grupo selecto que toma decisiones en México, el que repitió la historia de aliarse con el “enemigo acérrimo” sabe, y bien. que si la derrota se multiplica, su futuro está escrito: irá al Senado de la República y esta vez no mirará el bosque de Chapultepec desde la residencia de Los Pinos.

De salida obligada en octubre –salvo que lo reelijan para un periodo completo- Agustín Basave Benítez vive sus claroscuros: si gana alguna gubernatura con candidato propio, tendrá una bocanada de oxígeno; si en alianza con el PAN y otros partidos logra sumar votos y ser parte de la victoria, dejará la intubación; si en los cotos de poder de su partido, el PRD, es derrotado, su trabajo político terminará en la LXIII Legislatura a la cual corresponde y ahora tiene licencia.

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador tendrá la oportunidad de demostrar que es, en efecto, el representante de las izquierdas en México y si alcanza una victoria, solamente una, que le otorgue un gobierno estatal habrá cumplido con creces su proyecto. Se mantendrá como líder indiscutido e indiscutible en Morena, partido que se ha convertido en el dolor de cabeza para el resto de los dirigentes que no estimaron el exponencial crecimiento que podría tener el tabasqueño.

LOS OTROS Y SUS EXPECTATIVAS

El resto de líderes de los otros 5 partidos con registro nacional no sufre ni se acongoja por cuanto a su estancia en las dirigencias, aunque su mayor preocupación es conservar sus registros para llegar al 2017 a las dos elecciones estatales y después al 2018 para la Presidencial y otros 10 comicios estatales.

Al PVEM se le descuentan estas elecciones. Va de aliado con el PRI y Carlos Puente Salas, su dirigente, no muestra interés en romper la pinza. Por el contrario, la fortalece porque mira hacia el 2018.

Dante Delgado Rannuaro, propietario de la franquicia de Movimiento Ciudadano, deja de lado las angustias y muestra el crecimiento de la otrora Naranja con triunfos avasalladores en Jalisco y presencia representativa en cuando menos 12 entidades.

Alberto Anaya, otro dueño de franquicia, ésta del PT, vuelve al ruedo nacional después de una lucha jurídica para no perder el registro. Con la habilidad de sobrevivencia que ha demostrado a lo largo de los 23 años al frente del Partido del Trabajo, Anaya ha firmado pactos hasta con el diablo y lo mismo acompaña al PRI que al PAN o al PRD. Teme, y con justa razón, que los votos no favorezcan a sus candidatos propios y, sin embargo, se arriesga en Oaxaca y postula a Benjamín Robles Montoya para disputar el triunfo a Alejandro Murat Hinojos (PRI-PAN-NA) y a José Estefan Garfias (PRD-PAN).

Luis Castro Obregón, líder de Nueva Alianza, con el respaldo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), confía en las alianzas que formalizó con Pedro y Juan. Hay una sola meta: conservar el registro, mantener las prerrogativas y ser el partido bisagra cuyos votos valen más que los del grupo parlamentario con la mayoría de las minorías. En la Cámara de Diputados se alinea con el PRI y en los estados con quien le conviene.

Y el pequeño de todos: el Partido Encuentro Social con Erik Flores a la cabeza no tiene miras mayores, solamente estar en los juegos de mayores y de ser posible, encontrar protección de los que sí ganan en las urnas.

LOS GOBIERNOS DE HOY: PRI-PVEM: 9, PAN-PRD: 3

De todos es conocido que los estados en los que se renovará la gubernatura son Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.

El PRI y sus aliados gobierna 9 y de ellos, 5 nunca han vivido la alternancia. Durango, Hidalgo, Tamaulipas, Quintana Roo y Veracruz siempre han tenido mandatarios emanados del tricolor. En los otros cuatro: Chihuahua, Sinaloa, Aguascalientes y Tlaxcala los ciudadanos probaron los sabores de las oposiciones.

Tlaxcala es el único caso en la geografía nacional que ha sido gobernado por militantes de tres partidos: PRI, PRD y PAN.

Hoy, sin embargo, para el PRI se encienden, y fuerte, los focos rojos en tres de ellas: Veracruz, Tamaulipas y Quintana Roo.

Razones hay: Veracruz se encuentra en estado de putrefacción política, social y económica; Tamaulipas no logra frenar al crimen organizado y la caída en los precios del petróleo sumada a la baja extracción de crudo, han hecho que cientos de negocios cierren, el desempleo avance de manera alarmante y la inversión deje de realizarse; Quintana Roo es el paraíso del turismo mexicano. Sin embargo, políticamente se encuentra descompuesto.

El PRD fijó su posición en Oaxaca. Ganó el candidato de Movimiento Ciudadano, Gabino Cué Monteagudo con el respaldo de los amarillos. Marcelo Ebrard, entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, fue un impulsor del hasta ahora mandatario. También le apostó y ganó con Ángel Heladio Aguirre.

Pero Oaxaca no fue botín para el PRD. En cuanto Cué tomó posesión, se deslindó. Y dejó fuera de su gabinete a todos los perredistas que lo apoyaron, aunque otorgó posiciones al ahora adversario Benjamín Robles Montoya y al hoy abanderado perredista, José Estefan Garfias.

Agustín Basave apostó por alianzas con el PAN. Se propuso alcanzar ocho. Decía que las negociaciones con su par, Ricardo Anaya, avanzaban en Puebla, Tlaxcala, Oaxaca, Durango, Sinaloa, Veracruz, Hidalgo y Tamaulipas. Al final del camino se concretaron Durango, Oaxaca, Veracruz y Quintana Roo.

Mientras las reyertas se recrudecían en el PRD, en el PAN decidieron convertirse en observadores.

LO QUE SE JUEGAN LOS DIRIGENTES

Quienes están al tanto de la política mexicana y a la mexicana, hacen apuestas sobre los resultados de las 14 elecciones -12 de gobernadores, una de alcaldes y diputados locales (Baja California) y la de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México- y de qué forma afectarán o beneficiarán a los líderes de los tres partidos políticos con mayor representatividad.

De Manlio Fabio Beltrones hay tonalidades que van del blanco al negro y viceversa. Si mantiene los 9 estados que hoy gobierna el PRI, será el “éxito no esperado” y si suma alguna otra de las entidades “será un triunfador”.

Así se define en la parte blanca y conforme sube el tono y pasa a grises y llega a negro, los análisis llevan a otras circunstancias: 1.- Si no retiene los 9 estados, la corona de líder imbatible se le abollará; si pierde más de uno, su puesto estará en riesgo; y si la derrota va más allá de tres, su carrera política habrá llegado a su fin.

Dentro del selecto grupo que rodea al sonorense, hay quienes no entienden o no han entendido lo que se juega no solamente el PRI sino su líder: la Presidencia de la República en 2018.

Si el PRI ganara –hipotéticamente- más de 9 gubernaturas, la posición no de Manlio Fabio Beltrones sino del presidente Enrique Peña Nieto se fortalecerá y le dará oportunidad de aplicar su pragmatismo en la sucesión. De lo contrario, el margen de acción se reduciría al máximo y Beltrones dejaría de ser factótum en la decisión del 2018.

Eso se juega Manlio Fabio Beltrones, el político más completo con que cuenta el PRI y el país en estos momentos.

Para Ricardo Anaya Cortés, las elecciones tienen dos lecturas: catapultarse como el dirigente que necesita el PAN y por consecuencia estar a un paso de ser el candidato presidencial o bien hundirse y quedarse a la vera del camino.

Tiene enfrente a opositores de peso, el más visible, Rafael Moreno Valle quien desde el Palacio de Gobierno de Puebla ha construido el andamiaje que le permita escalar y posicionarse como el futuro candidato presidencial de Acción Nacional; le sigue Margarita Zavala, quien si bien no es ni con mucho la aspirante que reúna las exigencias de los ciudadanos, que no solamente de los panistas, cuenta con el respaldo –aunque nadie sabe si para bien- de su esposo, el expresidente Felipe Calderón, que en eso de manipular números se pinta solo. Como muestra un botón: el padrón de afiliados del PAN. Lo hizo crecer hasta alcanzar los dos millones de militantes cuando en realidad apenas son 200 mil. Están los gobernadores de Guanajuato, Miguel Márquez; de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis y el de Querétaro, Francisco Domínguez Servién.

Todos se le quieren atravesar o él, Anaya, se les quiere atravesar a ellos y a ella.

La suerte de Agustín Basave está echada: los resultados de las elecciones de este año no le servirán para nada. El PRD se desgastó y Morena lo está avasallando. No hay diálogo y las imposiciones mantienen la tradición tribal del otrora partido aglutinador de las izquierdas.

Para Andrés Manuel López Obrador también habrá prueba de fuego. Si sale avante, será el candidato más fuerte en el 2018. Si se quema, no verá cambiar la hoja del calendario del año que anhela.

Se juega su última oportunidad. Los números revelados en diversas encuestas, sin embargo, no le dan la fortaleza que presumiblemente tiene y obtuvo mediante el recorrido por el país “de Tijuana a Yucatán” en tres ocasiones. Tampoco el haber sido candidato presidencial dos veces y haberse declarado “presidente legítimo” le suman puntos.

DE COLOFÓN: ¿CÓMO VAN LAS CAMPAÑAS?

Cuando han transcurrido 12 días de haberse iniciado las campañas en 12 entidades –Baja California inicia este fin de semana- lo que afloró en las mismas fueron las acusaciones, las diatribas, la amenazas de denuncias penales, los rencores.

No hay hasta este momento un planteamiento que le permita al ciudadano distinguir que es lo que ofrece cada candidato.

No hay oferta política.

 

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