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Continúa el Dominio de la Vieja Capa de Dirigentes

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*Las Centrales sin Elecciones Directas de sus Bases

*Hoy Existe un “Sindicalismo de Protección Patronal”

*Son Mafias que le Venden Protección a las Empresas

*Existe una Crisis de Falta de Identidad y Pertenencia

Por Gerardo Lavalle

Cuando Fidel Velázquez murió, terminó un liderazgo que se antojaba irrepetible. Durante 47 años fungió como secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y con su partida, dejó de ser el sindicalismo lo que era: el arma de los obreros para evitar que los empresarios los explotaran. En la última década de su reinado, el sindicalismo comenzó a envejecer como envejeció el hombre que nació en Nicolás Romero, Estado de México, el 24 de abril de 1900 y murió a los 97 años de edad, el 21 de junio de 1997.

 

A lo largo de su presencia en la CTM, Fidel Velázquez obtuvo victorias políticas. Era amigo de todos los Presidentes y era, decían quienes lo conocieron y formaron parte de su círculo cercano, “el hombre mejor informado de México”. Con el poder real que tenía, era tomado en cuenta por el Presidente que se iba. Era consultado. Y en algún momento del gobierno de Luis Echeverría amenazó con “bajar el switch” y declarar una huelga general.

Tenía poder.

Y fue tomado como ejemplo por otros dirigentes que comenzaban a ser “líderes”. Al inicio de los 70’s, diversos jóvenes que lo admiraban se acercaron para “aprender a ser líderes”. Ahí estaba Francisco Hernández Juárez, que convenció al dirigente de la CTM de la necesidad de cambiar a Salustio Salgado, quien llevaba 21 años al frente del Sindicato de Telefonistas. Encontró apoyó y “Charrustio” fue depuesto.

Otros estaban cerca. Unos más no tanto, pero gozaban de su cobijo. Personajes como Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, recibían el respaldo. En este caso, porque era el dirigente de los petroleros y las cuotas que aportaba eran las más importantes.

Pero los años se le vinieron encima. Y aquellos que eran sus pupilos terminaron por traicionarlo después de que los encumbró.

Hoy el sindicalismo en México huele a rancio.

De los dirigentes que se han perpetuado en sus posiciones se cuentan, entre otros, Francisco Hernández Juárez, quien es secretario general del Sindicato de  Telefonistas de la República Mexicana desde 1976; Ignacio Cuauhtémoc Paleta, que encabezó la Confederación Regional Obrera Mexicana desde 1985 hasta 2010. Se retiró por problemas de salud y en 2012 murió; Isaías González Cuevas,  es dirigente nacional de la CROC desde 2005; Agustín Rodríguez Fuentes, comenzó su liderazgo en el Sindicato  de Trabajadores de la UNAM  en 1993; Víctor Flores Morales, es dirigente del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana. Su primer periodo inició en 1995. Carlos Romero Deschamps, arribó al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana en 1996, justo después de haber sido aprehendido Joaquín Hernández Galicia “La Quina”.

Solamente son algunos de los que han producido que el sindicalismo en México huela a rancio y amenace con podrirse.

MISIÓN POLITICA buscó opiniones sobre el sindicalismo que prevalece hoy en día en nuestro país. Escuchó las opiniones de Pedro Villegas Rojas. director del Centro Nacional de Promoción Social (Cenpros) y coautor del libro “El Sindicalismo Mexicano”; de Héctor de la Cueva Díaz, coordinador general del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS) y de Enrique Larios, laborista y académico de La Facultad de Derecho de la UNAM.

EL SINDICALISMO EN EL SIGLO XXI

Mientras en Estados Unidos y la Unión Europea los sindicatos muestran el músculo mediante huelgas generales, bloqueo de carreteras, suspensión de servicios y paralización de industrias y empresas, en México no hay registro de huelgas federales desde hace 8 años, cuando las banderas rojinegras ondearon en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro.

El resto de emplazamientos ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje -órgano desconcentrado de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social- llega a arreglos que impiden el entallamiento de las huelgas.

En México hay líderes sindicales, de centrales sindicales, como la CTM, la CROC, la CROM, que actúan a espaldas de los trabajadores. dice el doctor en derecho, Enrique Larios, quien precisa que “estas centrales ya no tienen elecciones directas de sus bases, sino que son a través de sus delegados, a través de secciones, es muy complicado y entonces eso permite que se mantengan las directivas sindicales desde hace muchos años, sin cambios.

“Ese sindicalismo, en este momento no hace bien a los trabajadores. Lo que hace es actuar políticamente para mantener dos cuestiones: una, impunidad y la otra, algunas concesiones que les otorgan desde el Gobierno Federal o desde los gobiernos estatales”.

A la pregunta: ¿Está rancio realmente el sindicalismo mexicano después de que muchos líderes llevan años y años al frente de sus sindicatos?

Héctor de la Cueva Díaz, responde:

“Bueno más que rancio, está completamente podrido porque, efectivamente, el sindicalismo tradicional está dominado por una vieja capa de dirigentes, pero más allá de la gerontocracia que lo domina, es gente extremadamente corrupta, al grado de que se va sumando el viejo aparato sindical, a una nueva versión perversa de ese sindicalismo simulado, que le llamamos ahora sindicalismo de protección patronal, es decir, venden protección a las empresas para no tener problemas. Son sindicatos ya ni siquiera antidemocráticos o verticales o corruptos, simplemente son sindicatos fantasmas, sindicatos que no existen, un papel negociado por dinero, entre supuestos dirigentes, verdaderas mafias que le venden protección a las empresas y estas caen en la corrupción y las compran”.

Pedro Villegas Rojas sostiene que “el sindicalismo mexicano por excelencia es un instrumento de los trabajadores para su promoción integral… el problema es quienes lo conducen, quiénes son los que lo dirigen y es ahí donde existe una crisis, una crisis de falta de identidad y pertenencia y efectivamente esto en los últimos años se ha agudizado, más todavía por todos esos escándalos que los medios de comunicación han documentado, sobre todo de dirigentes más visibles en la política mexicana y que los tenemos ahí como evidencia”.

Frente a la posibilidad de que la tendencia “antidemocrática” para elegir dirigentes pueda llevar al sindicalismo a la muerte, el laborista y académico de la facultad de derecho de la UNAM. Enrique Larios, advierte la posibilidad. Fundamenta:

“Sí. Hay una parte del sindicalismo, que es el sindicalismo independiente, que si está siendo una fuerza muy importante. Lo que está sucediendo en estos momentos, es que está en curso una reforma a la Ley Federal del Trabajo, que no permite ya que haya un sindicalismo real en el país, porque va a ser imposible poder estallar una huelga, no porque se deban estallar, sino porque las harían imposibles, porque sería más desigual la sociedad mexicana”.

De la Cueva Díaz aborda el tema sobre la “similitud” de las centrales obreras y los llamados sindicatos democráticos, en donde sus líderes también se mantienen en el poder desde hace lustros, décadas...

“Bueno creo que no, yo creo que son muy diferentes, porque estos que usted menciona son sindicatos auténticos, que sí repiten algunos vicios del viejo sindicalismo, de esa cultura priista y que muchos llamamos “charra”, corporativa, del viejo sindicalismo, donde se repiten algunos vicios, como la eternización de los dirigentes, pero no es cierto que sean sindicatos como los otros.

“Estos sindicatos sí son auténticos, tienen alguna vida sindical interna, algún ejercicio de democracia, que con todos los problemas que presenten, no son iguales, que los sindicatos del Congreso del Trabajo y hay alguna otra parte de organización, porque los electricistas no son parte de la UNT. Hay otra organización independiente, que se llama Nueva Central de Trabajadores, que encabezan los electricistas y bueno Martín Esparza, aunque sí se ha reelecto, no lleva ni de lejos los años que llevan los dirigentes del Sindicato de la Universidad, ni los telefonistas, yo creo que no es el mismo caso exactamente”.

Al doctor Enrique Larios se le pregunta: Hablamos de los sindicatos independientes o de los sindicatos que rompieron las cadenas del sindicalismo oficialista, pero tenemos gente como Francisco Hernández Juárez que lleva 40 años en Teléfonos de México o el señor de la UNAM, Agustín Rodríguez que se acaba de reelegir y los otros independientes. ¿Copiaron el viejo estilo sindical?

“Sí. Tiene razón en una parte. Sindicato Independiente o sindicato rancio, que no lo elijan directamente sus integrantes, esas directivas, deberían de acabarse, número dos si las directivas son elegidas directamente por el voto universal, libre y secreto de sus trabajadores, ahí no se puede hacer nada y hay casos en los cuales sí se lleva a cabo este tipo de elección, hay otros en los que para poder ver al líder, tiene usted que hacer un gran esfuerzo”.

Al finalizar la entrevista con el académico de la UNAM, experto en derecho laboral, establece:

“Creo que en todo el sindicalismo independiente y el sindicalismo en general, requiere de una profunda revisión a sí mismo, pero respetando los convenios internacionales, como el convenio 87, que es de libertad sindical y el 98, que es de negociación colectiva. La ley tiene sus límites y no puede violar el marco de la convencionalidad, pero ahora en el derecho del trabajo, también estamos manejando el tema de los derechos humanos”.

El coordinador general del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical CILAS, admite que efectivamente hay un sindicalismo independiente, si por independiente entendemos que son sindicatos que existen fuera del Congreso del Trabajo, que no están subordinados al Gobierno en turno y que no son totalmente corporativos.

“Ahora, que sean totalmente democráticos, esa es otra cosa. En México, en todo el país, en todos los ámbitos sociales, incluyendo el ámbito sindical, falta mucho porque exista verdadera democracia, que se ejerza verdaderamente la democracia, pero estos sindicatos independientes, no sé si son 100 por ciento mexicanos, pero tienen una vida interna, sí tienen elecciones, tienen asambleas, tienen congresos, lo que no sucede con sindicatos como la CTM, la CROC, la CROM, etcétera, es decir sí hay una diferencia importante, con todo y que existen muchas fallas democráticas internas, incluyendo aquellos  mecanismos que inducen o que hacen que se perpetúen los dirigentes”, dice finalmente.

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