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En el Siglo XXI ya no hay más “los Hombres del Presidente”, Pero Surge “el Ejército del Candidato”

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*La Magia se Agotó y Surgió “el Solitario de Palacio”

*Hoy los Mandatarios Gobiernan Hasta el Último día

*Ya no Existe Garantía de que el Candidato Llegará

*La Apertura Realizada Benefició a Todos los Partidos

Por Jesús Michel Narváez

A diferencia del ungimiento del aspirante presidencial sucesor, en 2017 candidato no mata presidente. No es el grito de “el rey ha muerto, ¡VIVA EL REY!”.

 

Hoy la competencia electoral no garantiza que el sucesor sea del mismo partido y que desde que se conoce el nombre todos los “hombres del presidente” dejan de serlo para ser el “ejército del candidato”.

Cuando Francisco Labastida Ochoa ganó la candidatura y la Secretaría de Gobernación resurgió como el lugar en donde se anidaba el ave ganadora, Ernesto Zedillo Ponce de León vio menguado su poder, el poder presidencial. El sinaloense pertenecía a la misma clase tecnocrática surgida tres sexenios anteriores con Miguel de la Madrid Hurtado en 1982. Pasaron cuatro sexenios sin que el candidato y más tarde el presidente de la República volara del nido ubicado en Bucareli.

Con excepción de Adolfo López Mateos que levantó el vuelo desde la reducida pero poderosa Secretaría del Trabajo y Previsión Social, desde Miguel Alemán Valdés, pasando por Adolfo Ruiz Cortines, más tarde Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, todos los gobernantes despacharon en Gobernación hasta que…

José López Portillo, un candidato creado a modo, que durante los años 1970-76 se desempeñó como subsecretario de Patrimonio Nacional para seguir a la Comisión Federal de Electricidad y de ahí saltar a Hacienda, rompió la cadena exitosa de todos los secretarios de Gobernación, quienes sin embargo no dejaron de aspirar a suceder al que se iba.

La recién creada Secretaría de Programación y Presupuesto que sustituyó a la de la Presidencia, generó dos presidentes de manera consecutiva: Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari. La muerte de Luis Donaldo Colosio trajo como resultado que el coordinador de la campaña y que había dejado la Secretaría de Educación Pública, Ernesto Zedillo, se encumbrara. Fue fortuita su candidatura y aun así, Salinas mantuvo el control hasta que…

Fue obligado a una huelga de hambre porque su sucesor inició una feroz cacería en contra de su hermano, Raúl y de sus colaboradores más cercanos.

Sí, en tiempos anteriores al inicio del Siglo XXI, los candidatos presidenciales del PRI arrojaban al ostracismo al presidente en turno. Eran las reglas del juego. El gobierno del sucesor comenzaba al ser nominado, al protestar como candidato del partido gobernante.

SIGLO XXI, EL DEL CAMBIO

Después de la elección de 1988, en la que Carlos Salinas de Gortari resultó triunfador gracias a la “caída del sistema” cuyo resguardo y operación estaba a cargo de Manuel Bartlett Díaz, las elecciones se volvieron competitivas. Para Zedillo, el bateador emergente por el asesinato de Colosio, el camino hacia la victoria fue miel sobre hojuelas. Ganó de calle.

Su gobierno inició con el pie izquierdo. La economía, “colgada con alfileres” se desplomó y el entones secretario de Hacienda, Jaime Serra Puche fue relevado a los 28 días de haber asumido el cargo. El anuncio de la “banda de flotación” del peso frente al dólar y su inasistencia a una importante reunión de los financieros más importantes del mundo en Nueva York, más la filtración de que el peso se devaluaría “en las próximas horas”, mereció que la voz popular le llamara el secretario Cetes”, por aquello de las inversiones a 28 días.

Cerraba el Siglo XX. El PRI, con sus tres distintas denominaciones había gobernado desde 1930, apenas un año después de haber sido creado. El primer candidato del Partido Nacional Revolucionario (PNR) fue Pascual Ortiz Rubio, quien fue víctima de un atentado y se declaró “enfermo de por vida”. Le siguieron Lázaro Cárdenas, Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León.

Y la magia se agotó.

Todos ellos, en cadena, eran designados por el presidente en turno. Y desde el momento en que asumían el papel de candidatos comenzaban a gobernar, a dar órdenes, a mostrar sus proyectos de gobierno, a designar funcionarios…

El presidente se volvía el “Solitario de Palacio”.

Hoy no es más así.

El presidente en turno gobierna hasta el último minuto de su mandato y algunas de ellos, desde las sombras, extendieron sus gobiernos.

LLEGÓ EL CAMBIO PARA QUEDARSE

Obligado por los resultados de 1988 y con una década anterior el nacimiento de la Reforma Política que abrió las puertas a los partidos proscritos, la competencia electoral comenzó a ser una realidad.

Sin embargo, fue hasta 1989 cuando el PAN, el partido que nació para enfrentar al entonces Partido de la Revolución Mexicana (PRM, hijo del PNR), se hizo de la primera gubernatura: la de Baja California que ganó con su candidato Ernesto Ruffo Appel,

La victoria oposicionista representó la apertura democrática que llevó al mismo PAN a ganar la Presidencia de la República en dos ocasiones: 2000 y 2006, dejando al último presidente surgido del PRI en la soledad y la sana distancia”, a grado tal que prefirió emigrar a Estados Unidos en donde aún radica y forma parte del selecto grupo de asesores de poderosas empresas, lo mismo ferroviarias que de limpieza dental.

El triunfo de Ruffo Appel abrió el camino que hoy tiene a Acción Nacional: el segundo lugar en número de gobernadores con 12: Aguascalientes, Martín Orozco Sandoval; Baja California, Francisco Arturo Vega de Lamadrid; Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis; Chihuahua, Javier Corral Jurado; Durango, José Rosas Aispuro; Guanajuato, Miguel Márquez Márquez; Nayarit, Antonio Echevarría García; Puebla, José Antonio Gali Fayad; Querétaro, Francisco Domínguez Servién; Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca; y Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares. Cinco de ellos en alianza con el PRD.

La apertura también le alcanzó al PRD. Hoy cuenta con los gobiernos de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez, Michoacán, Silvano Aureoles Conejo; Morelos, Graco Ramírez Garrido-Abreu; Quintana Roo, Carlos Joaquín González y la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera.

Al PVEM le llegó su fiesta al ganar Manuel Velasco Coello el gobierno de Chiapas y está el independiente, Jaime Rodríguez Calderón.

El PRI se mantiene como primera fuerza con solamente 14 de los 32 gobernadores de la República Mexicana.

Con el cambio iniciado en 2000 en la Presidencia de la República, cientos de políticos militantes del PRI quedaron desempleados. Otros se acomodaron en los gobiernos del PAN y la mayoría intentó refugiarse en las cámaras al Congreso de la Unión, en los Congresos locales, en las presidencias municipales, en los órganos autónomos, o aceptaron ser asesores de secretarios de Estado que no pertenecían a su partido; unos se fueron a la academia y otros montaron lujos despachos desde donde venden sus servicios profesionales lo mismo en temas hacendarios que de comercio exterior o tratados de libre comercio.

LO QUE NO VARÍA TAMBIÉN APOYA

El presidente Peña Nieto, el hombre que hizo el milagro de regresar al PRI a Los Pinos cuando todo mundo cantaba los responsos por el tricolor, enfrenta las severas críticas por haber “regresado al pasado” o “hacer retroceder la democracia 25 años”, al haber diseñado para la XXII Asamblea Nacional Ordinaria, celebrada el 12 de agosto pasado, la modificación de los estatutos a fin de dar cabida a los no militantes en la competencia por la candidatura presidencial.

“Dedazo”…,  “Gran elector”…, “Decisión unipersonal”, es lo menos que se ha dicho sobre el método de selección de su candidato.

Sin embargo, lo que no varía apoya. Inmerso en la crítica, el PRI, puso en práctica su forma tradicional para nominar a su abanderado presidencial, en tanto en Morena, de Andrés Manuel López Obrador superó, y con mucho, el método al ser el único que toma decisiones y se autoproclama candidato único.

El recién formado Frente Ciudadano por México sigue los mismos pasos: imponer candidaturas sin consultar a nadie.

Es el método inventado o descubierto por el PRI el que ahora se aplica en todos los partidos para nominar a quienes los representarán ante los ciudadanos en la liza electoral de la cual emergerá el presidente de México que gobernará de 2018 a 2024.

Y gracias a las modificaciones estatutarias en el PRI, el presidente de la República no es más el solitario de Palacio y menos aún acude en vida a su sepelio.

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