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México: Plata o Plomo y en Jaque Todas las Autoridades de la Nación

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*Estados Unidos y Calderón nos Metieron en el Brete

*Camino: Cesar la Guerra e ir por Acciones Inteligentes

*Tras la Regla Mínima del Juego, que es el Control Civil

*Las Economías de Guerra de Colombia y de México hoy

*Hablan Barrón Cruz, Ávila Martínez y Roel Rodríguez

Por Jesús Michel Narváez

Diez años de haber declarado la guerra contra el narcotráfico. De haberle pegado al avispero sin llevar en el rostro la malla metálica que impide el piquete. De haber atendido las instrucciones de Estados Unidos mediante la Iniciativa Mérida. De contabilizar año con año miles de muertos hasta sumar en 2017 cerca de 300 mil. Solamente en el sexenio de Felipe Calderón fallecieron 150 mil, entre criminales, daños colaterales y miembros de las Fuerzas Armadas, policías estatales y municipales. Una guerra que “está perdida” y cuya estrategia ha sido equivocada desde el principio.

 

Tema cotidiano en México. Un día con otro la suma de cuerpos que yacen sin vida a la vera de los caminos, en el pavimento de las ciudades; el tableteo de las Ak-47, el estallido de granadas, el sonido de los lanzacohetes tierra-aire, el tronido del bazukazo ya forman parte de la cotidianeidad en, virtualmente, todo el país.

Este 2017, con cifras oficiales será el más violento o en el que más homicidios dolosos, a partir de las ejecuciones entre bandas criminales. Los números hablan por sí mismos: a octubre del presente año, se contabilizaban 23 mil muertos relacionados con la “guerra contra el crimen” y se estima que la cifra podría aumentar y cerrar el año con cerca de 25 mil.

Ante el escenario desalentador, MISIÓN POLÍCA buscó a expertos en la materia para conocer sus opiniones y el sustento que ellas tienen. Martín Gabriel Barrón Cruz, maestro en criminalística, académico e investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), Ariel Ávila Martínez, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación y académico de la universidad Extremado de Colombia y Santiago Roel Rodríguez, director de la organización Semáforo Delictivo, accedieron a ser entrevistados para abordar el tema que genera millones de dólares, cobra miles de vidas y cambia formas de sobrevivencia.

LA GUERRA QUE ESTÁ PERDIDA

Desde el inicio del gobierno de Felipe Calderón, la “guerra” comenzó el 11 de diciembre de 2006, apenas 264 horas después de protestar como Presidente Constitucional. La primera orden: que el Ejército, la Marina, la Policía Federal, la Agencia de Investigación Criminal, coordinaran el ataque frontal contra los narcotraficantes. Fue en Michoacán, estado natal del jefe del Ejecutivo y en donde la presencia de la Familia Michoacana tenía en jaque a la autoridad estatal, en donde inició lo que hoy continúa.

MP.- ¿Se puede decir que estamos en una guerra cuyas batallas está perdiendo el Estado Mexicano?

Santiago Roel, que mes a mes contabiliza lo que ocurre en las acciones contra narcotraficantes y el crimen organizado, responde:

“Fíjate que es algo interesante, porque la gente no lo reconoce, tú le dices es que estamos en guerra desde el 2008, desde que entró el Plan Mérida, lo introdujo el gobierno de Calderón y esta administración lo ha continuado y  la gente voltea a verte con cara de extraño,  porque no vives en un barrio pobre o porque no eres campesino que cultiva amapola, o que vive en la sierra de Guerrero o en Sinaloa, entonces no te han tocado los balazos, pero sí son muchos muertos, sobre todo si los comparamos con los que tuvimos en el 2007. Antes de que entrara el Plan Mérida tuvimos cerca de 10 mil muertos, de homicidios totales en el país, menos de la mitad de lo que estamos teniendo ahora.

Reflexiona, revisa papeles, respira profundo y añade:

“Sí es muy dramático, una guerra en la que nos metieron los Estados Unidos y Calderón, con un absurda idea de atrapar a algunos capos… se han fragmentado los cárteles de la droga, se ha vuelto muy feroz la competencia y han metido a la autoridad con la dinámica de plata o plomo, han colapsado a la autoridad en muchas partes del país, en otras se defienden un poco mejor, pero es una presión constante, sobre nuestros policías. Traemos al ejército en las calles desde hace 10 años, como si fuera una crisis permanente, pero ya no es crisis, es lo que tú me comentas, es una guerra y es una guerra perdida porque a nadie beneficia, porque hay muchos muertos, muchos de ellos víctimas inocentes, jóvenes que no encontraban otra forma de vida, más que acercarse a comprar droga, otros fueron víctimas ocasionales de la violencia, secuestros, en fin. Es una guerra que hay que terminar ya, hay que entenderlo, hay que reconocerlo, que estamos en guerra, que ha sido un fracaso, que no es para beneficio nuestro, que es impuesta por los Estados Unidos, que lo mejor que podemos hacer en estos momentos es terminar esta guerra e irnos por una solución mucho más inteligente y pacífica.

El profesor Ariel Ávila recuerda la historia de Colombia y ofrece una visión poco conocida: la de la permanencia de los negociantes de la vida mediante la siembra, cultivo trasiego y venta de cocaína.

“Le voy a dar un dato, Colombia hoy en día tiene las mismas 140 mil hectáreas de hoja de coca, que hace 25 años, después de más de 12 años de Plan Colombia, de haber encarcelado a 50 mil personas, de incautar anualmente 378 toneladas de cocaína, o sea que estamos en el mismo punto.

Entonces un poco nos preguntamos, ¿la militarización es la vía?, y ¿a qué costo? Por eso el tema de la vía civil, es decir está bien los países pueden decir sacar a los militares a la calle, pueden definir militarizar la policía, pero hay que tener unas reglas mínimas de juego y la regla mínima en este juego es el control civil.

MP.- ¿Por lo que usted plantea pareciera que es un error militarizar las calles y las policías y que no se han visto los resultados y más si usted afirma que en Colombia siguen las mismas toneladas de coca que hace 25 años, a pesar de que supuestamente ya no hay FARC en Colombia?

Ante la interrogante, el profesor universitario, académico e investigador, abandona la solemnidad.

Esa es una pregunta muy interesante, dice, yo creo que, sí es un error, pero básicamente es un error inevitable, al final el desespero de los presidentes, de los gobiernos es tan grande, que toman esa medida, porque no tienen más herramientas o no conocen más como hacerlo, es un error inevitable.

Pero el gran problema, y te quiero dar un dato: Colombia incauta 378 toneladas de coca al año, Estados Unidos en la frontera incauta 42 y del lado de México, la cifra es muy parecida a la de los Estadios Unidos, entonces le decimos a las Estados Unidos si queremos acabar con este flagelo, ustedes nos tienen que ayudar un poquito más, no solo nosotros debemos llevar el culto de esta famosa guerra contra el narcotráfico, entonces lo que termina llevando este proceso de militarización, es a capturar a mucha gente, a criminalizar muchos comportamientos, pero no acabas con el mercado ilegal, no modificas el mercado ilegal.

Y eso es lo que nosotros nos estamos preguntando, si llevas 20 años aplicando la misma estrategia que termina fracasando, vas a terminar inventándote algo para poder acabar con este mercado y en eso estamos.

Desafortunadamente nuestros países tienen una economía de guerra, así se le llama a esto, que vive mucho más allá de los actores que la crean, en este caso las FARC ya no están y los cultivos de coca se están incrementado, en muchos lugares donde operaban las FARC, hay una disputa criminal por ese territorio, metro a metro, para ver quién se queda con eso, o el caso de lo que ustedes viven en la frontera norte después de la extradición de El Chapo Guzmán, entonces tú tienes una guerra metro a metro para ver quién se queda con eso después de la salida del Chapo. Así que todo esto es lo que nos estamos preguntando.

Sobre la estrategia seguida para combatir el narcotráfico y al crimen organizado –Alejandro Poiré Romero, el quinto de secretario de Gobernación del sexenio de Felipe Calderón redefinió: el crimen organizado es el que extorsiona, secuestra, cobra derecho de piso-, Martín Gabriel Barrón Ruiz escucha la pregunta:

MP.- ¿Usted establece que en el pasado no hubo estrategia y este gobierno ha seguido la misma estrategia del gobierno de Felipe Calderón?

El académico y profesor del INACIPE, autor de una docena de libros, dice que en algunas cosas empezaron distinto, empezaron a alejarse del gobierno pasado, pero curiosamente, al paso del sexenio pareciera que no.

“Incluso esta propuesta del Mando Único viene del 2010, que propuso Calderón incluso desde ámbitos académicos y esa propuesta fue un fracaso en el año 2010, en 2011 sacaron otra que ya veíamos todo el proceso, de no tener claridad en las propuestas operativas de cómo combatir el problema de la violencia y la delincuencia y los resultados estuvieron a la vista, entonces ese es parte del análisis que nosotros debemos de hacer”.

En su libro “Gobernar con el miedo, la lucha contra el narcotráfico 2006-2012” propone revisar la no estrategia en la lucha contra los criminales. Y asienta su inexistencia, como la que hoy se sigue.

Sostiene durante la entrevista que la percepción se vuelve realidad y la que vive la gente sobre la violencia no es equivocada. “Sí, es ahí donde vienen las valoraciones ya después tenemos que valorar las políticas, si fueron las adecuadas o no, cuáles fueron los resultados de estas políticas y si realmente esto creció, como están los datos, porque si nosotros vemos, si yo comparo los datos de la administración pasada, con la administración presente, el peor año de la administración pasada fue el 2011 que fueron más de 27 mil homicidios dolosos en un año”.

REGULAR LAS DROGAS, LA SALIDA

Sin que las entrevistas se realizaran en conjunto, los declarantes tienen coincidencias y una de ellas es la propuesta de regular no legalizar las drogas.

“Es la forma de arrebatarles el mercado a los narcotraficantes”, dice Santiago Roel.

“Creo que esa es la mejor solución, desafortunadamente estamos bastante lejos, estamos a unos 15 o 20 años”, confirma Ariel Ávila.

“Se tienen que buscar otras vías más allá del combate armado”, precisa Martín Gabriel Barrón Ruiz.

Y mientras las declaraciones afloran, las críticas aumentan y las Fuerzas Armadas carecen de un marco jurídico para estar en las calles, el número de homicidios dolosos ligados al narcotráfico y el crimen organizado, aumenta cada día.

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