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¿Educación de Calidad o Sillas Voladoras?

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educacion

*Desde la Primaria Frustran Sueños Infantiles

*Los Paros y Venta de Plazas con Mayor Valor

*El Gobierno en Puerta Deberá Hacer su Parte

Por Nidia Marín

Mientras volaban las sillas y las botellas de agua lanzadas por los maestros del SNTE y de la CNTE, en Acapulco, Guerrero, lo que cubría la mente de los mexicanos espectadores era el futuro de millones de niños que aspiran a ser médicos, odontólogos, ingenieros, arquitectos y en fin.

 

Su posibilidad de terminar una primaria del siglo XXI (no del XX) se está viendo boicoteada por las riñas sindicales que deberían ser ajenas a la marcha de la educación básica en México.

Mientras en otros países preparan niños y niñas para ser hombres y mujeres con visión y posibilidades en el futuro, en el nuestro apenas aspiramos a evitar los paros y la corrupción por venta de plazas en el área magisterial.

De por sí el futuro para los jóvenes mexicanos no es tan promisorio y súmele lo que ocurre con los niños…

Y lo decimos porque la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) señala que a mediados de 2018 (hace tres meses) había un millón 858 mil 160 personas desocupadas, de las cuales 920 mil 785 correspondían a mujeres y hombres que habían cursado la educación superior o media superior.

Además, de aproximadamente 53.8 millones de trabajadores ocupados, más de 20.2 millones tienen educación superior o media superior.

Y también que dos millones 419 mil 355 trabajadores mexicanos perciben más de cinco salarios mínimos, de los cuales un millón 890 mil 760 trabajadores (78.15%) cuentan con educación superior o media superior.

Bueno ya quisiéramos que los niños de hoy llegaran a ser los alumnos de la educación superior de mañana.

Por lo pronto, el Instituto Belisario Domínguez nos ilustra que en la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión ya se han presentado dos iniciativas para reformar el artículo tercero Constitucional referente a la obligatoriedad de la educación superior.

Acota que el artículo tercero de la Constitución  establece que la educación media superior es obligatoria, avance que se consolidó con la reforma de 2016. No obstante, ya existen iniciativas para aumentar esta condición hasta las carreras universitarias, aunque existen desafíos a solventar como la incorporación de los egresados a los mercados de trabajo.

El IBD expone que ante un posible aumento de la matrícula -en caso de que la iniciativa sea aprobada-, será necesaria la aplicación de diferentes políticas públicas a fin de lograr el desarrollo social propuesto.

Resalta lo señalado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) acerca de que “el cumplimiento al derecho de una educación obligatoria de calidad para todos los niños y jóvenes del país sigue siendo una meta a cumplir cabalmente. Será posible alcanzar esta meta no sólo por las disposiciones federales, sino también con la participación de las entidades federativas”.

Sería inmejorable que se aprobara una buena reforma en la materia. Sin embargo, el problema es de raíz, evidentemente no en toda la República, pero sí en aquellas entidades con el mayor atraso, lo cual también repercute en el país entero.

Bien decía José Vasconcelos: “Maestro y tirano son dos términos que se excluyen. En cambio, libertador y maestro son sinónimos; por eso los pueblos libres veneran a sus maestros y se preocupan por el adelanto de sus escuelas”.

También aquello de: “Maestros son quienes se apresuran a dar sin reserva el buen consejo, el secreto recóndito, cuya conquista acaso ha costado dolor y esfuerzo”.

Para que así sea en estos tiempos, el Gobierno por venir deberá hacer su parte en materia educativa. Más bien que mal, los funcionarios que concluyen el actual mandato, así como los integrantes de la pasada LXIII legislatura cumplieron en parte con la Reforma Educativa. Si hay que modificar algunas cuestiones es otra tarea que corresponde a los recién estrenados senadores y diputados.

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