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En Pleno Desfonde de los Partidos Políticos Mexicanos

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*Las Ofertas de Gobierno Resultan muy Parecidas

*Del Reclutamiento y Preparación Para Ocupar Cargos

*Y Llegará el Juicio a la Esfera Institucional de la Política

Por Nidia Marín

Las elecciones del primer día de julio marcarán un hito en la historia electoral mexicana, tras el desangramiento que se presenta en los partidos políticos, debido al cual los más lesionados han sido el PRD y el PAN. El fenómeno Morena los ha afectado de tal manera que ya están siendo una sombra de lo que fueron. Estamos viviendo una vertiente de la crisis del sistema partidista mexicano.

 

Si de consuelo nos sirve, en los últimos 10 años del siglo XXI la mayoría de los partidos que han ido a elecciones en el mundo han exhibido el desfonde de instituciones políticas que en otros tiempos llegaron a triunfar en las urnas. Ejemplos hay muchos en Europa, como serían Francia, Alemania y España, pero también en América Latina donde sobresalen los casos de Chile, México, Colombia y Brasil.

Ya no es sencillo ganar. En los últimos diez años del siglo XXI, no sólo en México sino en diversas partes del mundo el sistema partidista está en crisis.

Tal vez tenga que ver lo que en su momento publicó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación:

“Actualmente existen relaciones cada vez más débiles entre los partidos y su electorado. Ante el adelgazamiento de las diferencias ideológicas y la necesidad de ganar elecciones, los partidos cambiaron sus planteamientos de trabajo en ofertas de gobierno muy parecidas entre sí”.

Ni como negarlo. Tampoco cuando plantea que las democracias modernas necesitan personal político preparado para desempeñar las funciones en los parlamentos, ministerios y burocracias.

El reclutamiento y preparación de las personas para ocupar los cargos está en manos de los partidos políticos. Los partidos usan dos estrategias principales para ello: forman a sus líderes dentro de las estructuras partidarias o buscan cooptar a las personas preparadas.

“El reclutamiento implica:

1) el nombramiento de personas a puestos y cargos,

2) la designación de candidatos a cargos públicos electivos; y

3) la formación adecuada del personal político.

Desde luego, en Morena hay reclutamiento desde ahora, porque los militantes no dan para formar un gobierno de calidad y tampoco para lograr las suficientes candidaturas.

En “Crisis de la Representación Política y Democratización en México: de la Generalidad y Especificidad del Caso”, Malik Tahar Chaouch, sociólogo francés, doctor en la especialidad de Estudios Latinoamericanos y en la disciplina de Sociología de la Universidad de la Sorbona dice:

“La democratización mexicana se centró en la pluralización de la oferta partidaria y en la implementación de mayores garantías en la competencia electoral, lo que desembocó en la posibilidad para los ciudadanos de elegir libremente a gobernantes y legisladores en los tres niveles federal, estatal y municipal. Curiosamente, uno de los aspectos hoy más cuestionados del proceso de democratización es justo la calidad de la representación, es decir, en concreto la autenticidad de la pluralidad de la oferta política y la capacidad de los representantes para canalizar las demandas ciudadanas.

“Más allá de la representación en su expresión más estricta, lo anterior pone en tela de juicio a los gobiernos, a la esfera institucional de la política, a los partidos políticos y a las propias dinámicas de las elites políticas entendidas en el sentido amplio de todos los agentes que participan en la arena política”.

Y se habrán de pagar las consecuencias, sobre todo en 2018 cuando el voto duro de los partidos está en declive.

Desde 2015 Parametría advirtió que la gente había modificado su forma de votación, al explicar que los electores son más sofisticados “…no votan de forma tradicional por un partido con el que se identifican, sino que buscan la opción que más les convence. Es decir, ahora los electores dan mayor peso a otros factores como los candidatos o el desempeño de las administraciones. En el país es cada vez más frecuente que un buen o un mal candidato sea la diferencia entre ganar o perder una elección.”

En esas estamos, en espera de las consecuencias en 2018 de todo lo que se ha hecho mal y también de lo que se ha realizado bien.

Falta menos.

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