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Guardaron las Esquelas Preparadas Para el PRI

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*Sorprende: Una vez más Está Vivito y Coleando ¿o no?

*Se Observa hay Cierta Disciplina de los Gobernadores

*Por un Buen Tiempo no le Podrán Cantar el “Réquiem”

Por Nidia Marín

Las esquelas ya estaban impresas, listas para ser enviadas, pero llegó José Antonio Meade y la muerte del PRI quedó en veremos.

 

Ya se perdió la cuenta de cuantas veces el tricolor ha rozado -gracias a sus contrincantes que así lo cantan- la sepultura. En el Siglo XXI abrieron la fosa. En el siglo XXI han tenido que cerrarla vacía. Hoy también, porque aún no hay cadáver y por el contrario al partido se le mueve la patita y… con el tiempo y un ganchito (o de plano con un gancho de grúa flotante de 7,300 toneladas), hasta las verdes se alcanzan.

Quizás ha sido cierta unidad que han exhibido sus gobernadores, algo completamente contrario a los años en los que el tricolor perdió el poder y la lucha de sus mandatarios estatales fue encarnizada debido, desde luego, a la ausencia del “gran elector”.

Sí, entre 2000 y 2007, al PRI se le perdió la disciplina. El Presidente de la República ya no estaba en Los Pinos, por lo que la relación de fuerzas entre los grupos era la que rifaba. Así los gobernadores desarrollaron una batalla en la que el Comité Ejecutivo Nacional quedaba en medio. El poder lo tenían los mandatarios estatales.

Y las rebeliones menudearon, básicamente entre los dos bloques de gobernadores que se habían conformado. Pero como escribió la doctora en Estudios Políticos. Profesora-investigadora en la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, Guadalupe Pacheco Méndez, en las conclusiones de su su trabajo “La Elección de Dirigentes Nacionales en el PRI, 2000-2007”:

“La coyuntura de la sucesión presidencial de 2012 confrontó al PRI con nuevos dilemas organizativos. La fuerte presencia en las preferencias electorales del gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, hizo percibir a las élites que ese personaje era casi el seguro triunfador en la elección presidencial de julio de 2012, una situación casi equivalente a la tradicional designación presidencial hasta 2000. Pero no era igual, porque al final de cuentas correspondía a un estado de la opinión pública…”

Y sí, “…al asumir Peña Nieto la Presidencia de la República el 1 de diciembre de 2012, designó como dirigente partidario sustituto a un político cercano, César Camacho, ejerciendo de nuevo la vieja facultad del Presidente de la República de elegir al principal dirigente priista. En esta nueva fase será relevante el análisis del proceso de reacomodo entre los gobernadores priistas y el Presidente de la República dentro del PRI”.

Lo es. Hoy, ante la llegada de José Antonio Meade Kuribreña -quien no había sido militante del PRI, aunque sí trabajo en la administración pública de los años priistas- a la precandidatura priistas hasta ahora se observa cierta unidad en el grupo de los 14 gobernadores: Alejandro Moreno Cárdenas, Campeche; Rubén Moreira (o Miguel Riquelme), de Coahuila; Ignacio Peralta Sánchez, de Colima; Héctor Astudillo Flores, de Guerrero; Omar Fayad Meneses, de Hidalgo; Aristóteles Sandoval, de Jalisco; Alfredo del Mazo Maza, del Estado de México; Juan Manuel Carreras, de San Luís Potosí; Qurino Ordaz Coppel, de Sinaloa; Claudia Pavlovich Arellano, de Sonora; Marco Antonio Mena, de Tlaxcala; Rolando Zapata Bello, de Yucatán y Alejandro Tello Cisterna, de Zacatecas.

Por lo menos fue una mayoría la que envió mensajes de apoyo al precandidato del PRI, José Antonio Meade Kuribreña, una vez que dio a conocer su interés de contender con la divisa del tricolor por la Presidencia de la República.

Como se le vea, hoy existe una mayor unidad dentro del tricolor. Así que por un tiempo no le cantarán el Réquiem. Aquello de “Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis...” entonado por los frailes de la política, ya sea en coro o con solistas, tendrá que esperar. ¿Cuánto? El tricolor tiene la palabra y la obra.

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