“Tierra Fría”

Imprimir
tierra_fria

Tierra de Acoso Sexual

Por Horacio Armando Hernández Orozco

“Tierra Fría” (“North Country”), también conocida como “En tierra de hombres” en España; película estadounidense, dirigida por Niki Caro, con la actuación de Charlize Theron (Josey Aimes), Sissy Spacek (Alice Aimes), Richard Jenkins (Hank Aimes), Frances McDormand (Glory) y Woody Harrelson (Bill White); se estrenó en 2006.

 

Después de la enésima golpiza de su marido, Josey regresa a su pueblo natal en el norte de Minnesota en busca de trabajo para sostener a sus dos hijos; su amiga Glory le anima para que ingrese a la mina de hierro, donde tradicionalmente sólo han laborado los hombres del pueblo, además, la jornada es dura, pero se paga bien; Josey está mentalizada para el peligroso y duro trabajo, pero no para aguantar el acoso que ella y las otras mineras sufren por parte de sus compañeros.

Basada en un caso real de las minas de hierro en el estado de Minnesota, Estados Unidos; la película toma como punto de partida el libro “Class Action: The Story of Lois Jensen and the Landmark Case That Changed Sexual Harassment Law”, escrito por Clara Bingham y Laura Leedy y aunque la historia gira en torno a una mujer, el resultado final ha servido como antecedente para el establecimiento de códigos de conducta sobre la relación de compañeras y compañeros de trabajo en otras empresas, incluso en el gobierno.

LA PERMISIVIDAD EN EL ACOSO SEXUAL

En la mina de hierro hay otras mujeres que “soportan” insultos, manoseos, agresiones físicas y psicológicas; Josey denuncia lo sucedido al supervisor, pero éste le dice que ella ocupa un lugar que le corresponde a un hombre, así que no debe quejarse, por lo que Josey se traslada a la ciudad para informar al dueño de la mina, Don Pearson, quien de igual forma no le hace caso y, es más, le dice que acepta su renuncia.

Es clara la permisividad de los jefes, quienes suponen que los hombres sienten que perderán sus trabajos, al ser desplazados por las mujeres y que por eso se burlan y las atacan. El posicionamiento de la empresa favorece y justifica el acoso, pues las chicas carecen de “sentido del humor” frente a las supuestas bromas, aunque el origen de estas situaciones siempre tiene connotaciones sexuales, con una fuerte carga de desprecio a la mujer. En un ambiente machista hay infinito número de mujeres que deben soportar a diario un sinfín de vejaciones de índole sexual, que se ven minimizadas; además, las incriminan por lo que les pasa, pues "ellas se lo buscan".

La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en su artículo 10 establece que la violencia laboral y docente se ejerce por las personas que tienen un vínculo con la víctima, independientemente de la relación jerárquica, consistente en un acto o una omisión en abuso de poder que daña la autoestima, salud, integridad, libertad y seguridad de la víctima, e impide su desarrollo y atenta contra la igualdad, aclarándose que puede consistir en un solo evento dañino o en una serie de eventos cuya suma produce el daño; y el artículo 13 señala que el hostigamiento sexual es el ejercicio del poder, en una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor en los ámbitos laboral y/o escolar, el cual se expresa en conductas verbales, físicas o ambas, relacionadas con la sexualidad de connotación lasciva. Por su parte, el acoso sexual se define como una forma de violencia en la que, si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en uno o varios eventos.

Sin embargo, el artículo 259 bis, del Código Penal Federal, que prevé el hostigamiento sexual sólo lo sanciona hasta de cuarenta días multa, y en caso de que el hostigador fuese servidor público y utilizase los medios o circunstancias que el encargo le proporcione, se le destituirá de su cargo; lo anterior en el entendido de que solamente será punible el hostigamiento sexual, cuando se cause un perjuicio o daño.

DEL ACOSO A LA DISCRIMINACIÓN

Los problemas de Josey no son solamente en la mina, pues durante el juego escolar de hockey, la esposa de un compañero minero le recrimina públicamente que deje de sonsacar a su marido y la tacha de prostituta; su hijo escucha esté reclamo y se siente avergonzado de su madre, por lo que prefiere quedarse en casa de una amiga, sin embargo, Josey le grita y lo regaña frente a todos, ordenándole que se vaya a casa; de ahí en adelante, todo el mundo la señala como loca y promiscua.

La película muestra como del acoso sexual se puede pasar a la discriminación hacia la mujer, sólo por estar en un lugar de trabajo que estaba destinado a los hombres, y ese enojo se transponla a otros ámbitos, como es el familiar y el social.

LA UNIÓN HACE LA ACCIÓN COLECTIVA

La situación discriminatoria llena de acoso sexual es insoportable, así que Josey decide renunciar y entonces procede legalmente contra la empresa y algunos compañeros; ahora durante el juicio, su vida personal será criticada con una fuerte dosis sexista respecto a lo que una mujer “debe” hacer y lo que no.

De hecho, el abogado Bill White le advierte que lo más seguro es la contraparte la vaya a denostar como una persona insana mentalmente y cuestionar su reputación, sólo por el hecho de que sus hijos son de distinto padre.

El juez le solicita al abogado que reúna tres peticiones para convertir la demanda en una acción colectiva, y el filme muestra como durante el juicio se van sumando varias compañeras y compañeros de trabajo a la acción inicial de Josey.

El personaje de Josey está inspirado en Lois Jenson, la primera mujer que encabezó una demanda judicial colectiva por acoso sexual contra una empresa estadounidense; Lois presentó su primera denuncia en 1984, cuando llevaba más de una década trabajando en una mina de Minnesota, propiedad de la compañía Eleveth Taconite; a lo largo de muchos años de litigio, cerca de una cuarentena de compañeras de trabajo se sumaron a su causa, soportando todo tipo de humillaciones públicas por parte de fiscales y jueces machistas; al final, en diciembre de 1998, la empresa llegó a un acuerdo y pagó 3.5 millones de dólares en concepto de indemnización por daños y perjuicios.

Más allá de la indemnización, esta acción colectiva provocó un movimiento que ha reclamado la creación de códigos de conducta en empresas y el gobierno. Bill White durante el juicio le pregunta a un testigo: ¿Qué se puede hacer cuando los que tienen todo el poder hacen daño a los que no tienen nada?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…