Banner




Ud. está aquí

Ya Estuvo Bueno que Haya Intocables

Correo electrónico Imprimir PDF
anaya_acosta

*¿Cómo Recuperar el Orden y Respeto Institucional?

*Desafío que Deberán Abordar los Presidenciables

*Reconciliación Nacional, Pero sin Olvido e Impunidad

Por Alejandro Zapata Perogordo

El sugestivo título de esta columna fue la reacción de Ricardo Anaya cuando le preguntaron si metería a la cárcel a Peña Nieto. Un sexenio emblemático, contrastante y escandaloso, de inicio mandó señales de cambio y consolidación, dando un giro brutal al autoritarismo, corrupción e impunidad.

 

Conforme a las tradiciones del régimen, los presidentes y gobernadores eran intocables, regla que prevaleció durante muchos años, convirtiéndose en un verdadero pacto de impunidad, sin importar los delitos en que hubiesen incurrido todo se perdonaba.

Sin embargo, las reglas cambiaron, aquellos gobernadores que perdieran las elecciones en sus estados, ya no gozarían de la protección del sistema y, así vemos a algunos tras las rejas, otros prófugos y, la mayoría, disfrutando de las riquezas acumuladas durante su administración.

Tal situación, a ojos vistas, resulta en estos tiempos donde todo se sabe insostenible e imperdonable, es una de las causas por las cuales nace el hartazgo social y prolifera el descrédito hacia la clase política, la gente quiere y desea fervientemente la aplicación pareja de la ley.

La generalizada violación al marco legal deviene en un profundo sentimiento social al ver que se aplica de manera sesgada y selectiva, provocando altos índices de impunidad e incertidumbre jurídica, circunstancia que conduce irremediablemente a procesos de anarquía.

La cuestión estriba en ¿cómo recuperar el orden y respeto institucional?, desafío que deberán abordar los presidenciables, pues es precisamente lo que está en juego: el establecimiento de un régimen con nuevas reglas donde se fortalezca el estado de derecho, qué pasa -sin duda-, por la aplicación de la legalidad.

Eso implica que quien la deba, la pague. Es innegable la cantidad de agravios existentes que la actual administración deja como saldo pendiente en la sociedad y, las campañas sirven para comprometerse en cómo cubrir y reparar esa deuda: ni afanes de venganza ni pactos de impunidad.

La reconciliación nacional, concepto utilizado en últimas fechas, debe partir del perdón y la tolerancia, pero de ninguna manera del olvido y la impunidad, el borrón y cuenta nueva significa continuidad y permanencia. Por el contrario, se requiere de un verdadero pacto social acompañado de acciones firmes e inequívocas encaminadas a establecer el imperio de la ley y fortalecer el estado de derecho, nadie por encima de la ley, pero tampoco nadie por debajo de ella, que dejen de existir los intocables, pero también el uso faccioso de las instituciones.

Escribir un comentario