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Me Dicen que soy de Izquierda…

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*PRD y Morena hoy de Centro Izquierda Como el PRI

*El Debate del Proyecto de Nación ha Pasado de Largo

*El Discurso es Pragmático y Solucionador Cortoplacista

*Un Error al Dejar de Lado la Visión de Nación a Futuro

Por Ulises Corona

Me comentan que soy hombre de ideas y de postura de izquierda, y no sé si es halago o desconocimiento del tema; quizá porque mis comentarios no son siempre afables y pueden no agradar a todos los lectores, o porque la crítica y objetividad en un universitario egresado de la universidad pública, siempre debe estar presente.

 

Quizá deba de aclarar las características del ser de izquierda; políticamente, durante los muchos años que participé de manera directa en las filas del PRI, y recorrí tres veces toda la república en procesos electorales, federales, locales y municipales, desde luego también en campañas presidenciales, siempre mantuve esta opinión, critica, justa, y desde mi punto de vista objetiva; incluso, a pesar de que en muchas ocasiones no siempre fuera aceptada, pero como he estudiado a fondo el programa de acción y declaración de principios (que todavía existen)  siempre he tenido capacidad de respuesta y con ello la ignorancia no avanza.

Desde luego que estos documentos son de izquierda y revolucionarios, su desconocimiento no implica su no aceptación, su aplicación y su ejercicio; tanto programático como ideológico.

Partidos como el PRD y ahora Morena, que se dicen de izquierda, hoy han moderado su actuación tanto en lo pragmático en las alianzas electorales, como en la visión que de Estado tienen, actualizando sus documentos básicos en una moderación ideológica y conceptual haciéndolos más de centro izquierda, curiosamente como lo es hoy el PRI.

Actualmente, las ideologías, las posturas dogmáticas, el propio debate del proyecto de nación, ha pasado de largo para convertirse en un discurso pragmático y solamente solucionador de demandas; lo anterior me parece un error porque solo dar respuesta a las demandas cortoplacistas y de tipo electoral, dejando de lado la visión de nación a futuro, es un costo que no lejos de tiempo lo vamos a lamentar, precisamente cuando se pierda el rumbo.

De igual manera debo de señalar la diferencia entre lealtades políticas y servilismos partidistas, las primeras tienen que ver con el agradecimiento a la persona o a las instituciones que nos dieron formación, carácter y vida; la lealtad es a principios y a conceptos, a ideales claros y concisos; el servilismo es a la persona o institución meramente por conveniencia o ventaja personal. La lealtad no tiene precio, el servilismo se compra fácilmente.

La práctica de la objetividad en la vida pública es cada día, en toda ocasión y ante toda persona; no se permiten las caretas ni tampoco la hipocresía, no se puede ser crítico solo en determinadas aulas de clase y en oficinas gubernamentales no ser así, no se concibe la crítica solo con amigos afables y con otros marcar diferencias para parecer supuestos intelectuales.

La postura crítica tiene en la madurez de las ideas la condición de no denostar, de no ofender, de no humillar, de mantener la diligencia del conocimiento y de la búsqueda de la verdad, de exaltar la virtud de la discusión y el debate, de dejar de lado los pre juicios y las verdades a medias, de ponderar la ciencia de la política y junto con ello buscar el beneficio de todos por igual.

“El hombre en rebeldía no preserva nada puesto que lo pone todo en juego. Exige, sin duda el respeto a sí mismo, pero en la medida en que se identifica con una comunidad natural” Camus A. El Hombre Rebelde p. 25

Por lo que ser un hombre o mujer de izquierda en estas postrimerías de la nueva forma de ver y de hacer política no es equivocado, quizá muchos deberían de serlo; y otros quienes simulan serlo, acláralo y definirlo, quizá así puedan tener otros adeptos y más seguidores.

* FCPyS-UNAM

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